24 de junio 2010 - 00:00

Sin foto única, se complica pacto para revivir el 28-J

La foto de Solá, Macri y De Narváez no podrá ser. Los ganadores del año pasado estarán en dos actos separados, pero ninguno invitó a Eduardo Duhalde.
La foto de Solá, Macri y De Narváez no podrá ser. Los ganadores del año pasado estarán en dos actos separados, pero ninguno invitó a Eduardo Duhalde.
El oficio de celestino no le sienta bien a Felipe Solá: su intento por unir a Mauricio Macri y Francisco de Narváez, en un acto para recordar el triunfo del 28 de junio de 2009, fracasó, no sólo eso sino que tampoco logró evitar la duplicidad de shows.

Macri y De Narváez, por una vez en sintonía, le dijeron que no al ex gobernador usando al menos un argumento similar: la tarima que Solá prepara en San Nicolás era percibida, por sus dos ex socios, como una plataforma de lanzamiento de su candidatura presidencial.

Frente a eso, el porteño y el empresario rechazaron con su clásica cordialidad fría la invitación del jefe del bloque de Peronismo Federal que, entonces, concentró sus esfuerzos en montar un encuentro masivo, estrenar estética electoral y ratificar, freudiano, su deseo de ser.

Este diario contó, la semana pasada, que el dirigente le había contado su idea a Macri y, por intermedio de Esteban Conte Grand y Gustavo Ferrari, le arrimó la sugerencia a De Narváez. Confiaba en que, como tercero en discordia, podía servir a la pactificación entre ambos.

El operativo se frustró, y además, hizo naufragar -un poco más- la posibilidad de que los tres aliados que derrotaron a Néstor Kirchner en 2009 puedan, en el mediano plazo, volver a mostrarse bajo un mismo paraguas político. El lunes, entonces, Solá estará solo con su gente.

En el trámite, el ex gobernador detectó hasta qué punto el sendero hacia de esa potencial unidad se presenta escarpado. Las razones de las ausencias lo dicen todo: Macri le avisó que no quiere sólo una foto sin que la misma exprese un acuerdo político.

De Narváez -que también, como Macri, objetó que podría ser un acto de lanzamiento felipista- sumó, por la suya, otro fundamento: participar de un acto donde hay dos presidenciables, Solá y Macri, sugiere asumir que su destino es bonaerense.

Y, al margen de las explicaciones populistas de Gregorio Badeni, De Narváez no sólo asegura que su plan para pelear por la presidencia no está archivado sino que está «más activo que nunca» pero se desarrolla en reserva para no generar, todavía, más tensiones con otros referentes opositores. Traducción: para no enfurecer más a Macri.

El diputado tiene su speech armado: «Hasta tanto no aparezca un candidato presidencial fuerte, yo no me bajo: Duhalde y Solá no llegan, Mauricio nunca se sabe qué va a hacer», le dice a sus laderos para convencerlos de que debe mantener vigente el pasaporte para Olivos.

De todos modos, anoche, asomó una pequeña luz: Solá y De Narváez acordaron que los diputados del denarvaísmo participen del acto en San Nicolás mientras que los delegados felipistas participarán en el encuentro que arma el espacio del empresario.

A su vez, en simultáneo, el empresario -menos quisquilloso con la exactitud de las fechas- tendrá su propio acto: será mañana, en el Club Atenas de La Plata, y ahí amontonará a los referentes bonaerenses de Unión-PRO: es decir, el denarvaísmo y el macrismo.

Es producto de una costura, nada causal, entre el empresario y Jorge Macri, primo de Mauricio, y uno de los referentes del PRO en la provincia. Jorge será, el viernes, uno de los oradores en el acto-plenario que cerrará el «ganador» del 28 de junio pasado.

Anteayer, el primo Jorge se mostró con De Narváez en una actividad en San Fernando. Hasta ahora, aun en los peores momentos de la relación de diván entre «Francisco y Mauricio», el Macri bonaerense ha expresado, a los gritos, la necesidad de un acuerdo entre las partes.

Ayer, con más deseo que certeza, se especulaba en sectores del macrismo que podría aparecer el jefe de Gobierno porteño. Si sostiene el argumento que le dio a Solá para no ir a San Nicolás, su aparición debería leerse como la consolidación de un acuerdo que no existe y, difícilmente, se teja en dos tardes.

Por lo pronto, para De Narváez y Jorge Macri, es un consuelo: la semana pasada, tras la acusación de «bipolar» y «derechoso» con que el empresario saludó al jefe de Gobierno porteño, los bloques legislativos de Unión-PRO quedaron al borde de la fractura.

En el Atenas, estarán referentes de los dos sectores, al punto que la organización está a cargo de los platenses Julio Garro y Gonzalo Atanasof, el primero macrista, el segundo duhaldo-denarvaísta. Irán los felipistas a pesar de que el año pasado, por problemas de cartel, armaron un bloque separado.

Pasarán, por ahí, los referentes del sector: los jefes de bloque Alfredo «Tati» Mechievi y Ramiro Gutiérrez, Ramiro Tagliaferro, Gustavo Ferri, Osvaldo Mércuri, Mónica López y, entre otros, Alberto Roberti. Además, de regreso en La Plata pero pensando en la Capital, José «Pepe» Scioli.

Esa unidad local sumó ayer un gesto adyacente: economistas del PRO, De Narváez y el peronismo disidente tuvieron ayer un encuentro. Néstor Grindetti, Jorge Sarghini y, entre otros, Rogelio Frigerio compartieron charla y criterios en una tertulia.

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