10 de octubre 2016 - 00:13

Sin la dinamita de Trump, ahora Wall Street mira rumbo de tasas

Mensajes de Janet Yellen a los mercados. El BCE también analiza cambios en tasas. Japón gana credibilidad tras agitar cotizaciones. La creación de empleo en EE.UU. se mantiene muy tibia.

Alivio. Punto que Trump cae en encuestas, punto que gana el Dow Jones.
Alivio. Punto que Trump cae en encuestas, punto que gana el Dow Jones.
¿Habrá que comenzar a prepararse para una suba de tasas de interés? Si Donald Trump estuviera afilado otro sería el cantar. Se suponía que la agenda de octubre iba a estar copada por la incertidumbre de la elección, y la mera noción de Trump Presidente era dinamita. Y así como el "brexit" obligó a bajar las tasas fuera de programa, un triunfo del republicano forzaría a repensar de cero la estrategia de política monetaria. Pero la realidad trajo otros planes. Hoy Trump debe gastar pólvora en negar que se retirará de la carrera antes de tiempo. De ser un ganador nato mutó a potencial desertor, y como el status quo se preserva con Hillary Clinton, entonces Janet Yellen, la capitana de la Fed, podrá por fin levantar amarras y disponer la segunda suba de tasas de interés. La economía está bien (por no entrar en detalles), el mundo agradecerá que Trump no logre montar un casino en el Capitolio, y Wall Street cotiza a tiro de los récords absolutos. Cartón lleno. Si hasta la inflación da señales de vida.



¿Será así? La Fed insiste en su empeño por izar las tasas a través de múltiples voceros (y ya hubo tres directivos ansiosos por disparar en la última reunión contra la opinión de la mayoría). La novedad es que el BCE también medita cambios. Y filtra la idea del "tapering", de comenzar a desandar el camino de la expansión cuantitativa que hoy es su principal empresa (se podría decir, salvando las distancias, que está como la Fed de Ben Bernanke en los primeros meses de 2013). Y ya se vio la reacción del Banco de Japón que pretende manejar la pendiente de la curva de bonos a control remoto, y no quiere tasas largas bajo cero. Y esa petición le ha sido concedida, no sin un desagradable chubasco semanas atrás que no se limitó a los títulos japoneses sino que zarandeó a los mercados globales.



Deutsche no asusta



De la preocupación por Deutsche Bank (y el resto de la banca en capilla, la infractora en los EE.UU. y la que flota leve de capital y negocios en Europa) quedaron pocos rastros. Fue, como se dijo, una excusa del momento para no incurrir en un rally de alivio tras el primer debate de Hillary versus Trump. Si de veras los mercados temiesen el derrumbe del banco alemán no estarían agitando de nuevo el fantasma de la suba de tasas. Y menos que menos le hubieran comprado al Deutsche, este viernes, una flamante emisión de deuda senior no garantizada a cinco años por 3 mil millones de dólares. Operación que surgió a instancias de la propia demanda de los inversores, y que el banco aprovechó para graficar la holgura que supone su, valga el adjetivo, complicada situación financiera. Eso sí, a un costo no desdeñable, un cupón anual del 4,25% y del 3% de spread sobre el Tesoro.



No es casual que se vuelva a mentar la suba de tasas en la antesala de la difusión del informe de empleo en los EE.UU. Un número muy robusto, acoplado al discurso áspero de la Fed, podría haber detonado una conmoción, y lo prudente es curarse en salud. Pero la cifra resultó tibia: se crearon 165 nuevos puestos de trabajo en septiembre, por debajo de los 175 mil que se esperaban, y lejos de los más de 200 mil de junio y julio. El desempleo trepó una décima de punto al 5%. Nada urge a la Fed a intervenir si es que eso se temía. Pero tampoco hay argumento aquí para desalentar un suave y telegrafiado retoque de un cuarto de punto. ¿Será en noviembre como hay quien asevera? Únicamente si Trump se baja antes. La Fed jamás aumentó las tasas en el mes de la elección presidencial. Los mercados, después del informe de empleo, no le asignan chances: apenas el 8%. Pero para diciembre la suba es el escenario más probable con dos tercios de las probabilidades.



¿Entrará Wall Street en cuarteles de invierno a la espera de la acción de la Fed? Faltan dos meses para la reunión de diciembre. Es una eternidad y mucha agua va a correr bajo el puente. La Bolsa transita un mercado lateral, desensilló sí pero acampa a sólo el 1,6% de la cumbre absoluta. No busca refugio (en cuyo caso, tomaría una posición más defensiva). No está a la espera de la suba de tasas, sino de algún motivo valedero que le permita cruzar, una vez más, el Rubicón de los récords.

Dejá tu comentario