- ámbito
- Edición Impresa
Sin protagonismo K, el PJ tejió una unidad “de supervivencia”
El sanjuanino José Luis Gioja (nombre de unidad) y el formoseño Gildo Insfrán, hacedor del acuerdo, junto a Hugo Curto, que estará en la Junta Electoral, y el jujeño Eduardo Fellner, que deja la jefatura del PJ en mayo. Protocolo para la elección del 8 de mayo y desmalezamiento de ultra-K.
Al final, en un ejercicio parecido a un debate (después de la discusión de "alta peluquería" entre Cristina de Kirchner y "Chiche" Duhalde en 2004) el PJ ejecutó la coreografía de un acuerdo que le permite encarar, todavía con fantasmas en el horizonte, el trámite de la elección de la nueva cúpula partidaria.
El staff de ese peronismo fuera del poder empezó a dibujarse, ayer, en el estadio de Obras Sanitarias en torno a la figura del sanjuanino José Luis Gioja que rankea -como contó este diario el 21 de enero- como nombre y hacedor de la unidad. Gioja con el formoseño Gildo Insfrán, que presidió el Congreso de ayer, el saliente Eduardo Fellner y el salteño Juan Manuel Urtubey digitaron en el sprint último el formato y la agenda del Congreso y, lo más relevante, la integración de la Junta Electoral partidaria.
Entre los nombres que forman la mesa que regulará la elección del 8 de mayo no hay ningún K puro. Marta Cascales, esposa de Guillermo Moreno es lo más parecido a un kirchnerista que se encuentra en ese malón. Anteanoche, Gioja le ofreció una butaca a Máximo Kirchner para que haya un delegado de La Cámpora pero el cristinismo desechó la oferta. "Fue nuestro aporte a la unidad del partido" se dijo desde la agrupación, retirada que combina tres tendencias: asumir que por ser el factor disonante correrse de la discusión facilitó la unidad; preferir no cobrar nada a cobrar poco (Urtubey se queda con dos butacas) o desmarcarse para desentenderse de las decisiones del partido.
Como Jorge "Coqui" Capitanich, el chaqueño que apareció como variante K, tampoco cobró en el reparto, el armado de la junta electoral terminó desmalezada de figuras K, con el peso simbólico que eso tiene. Nota al pie: Cristina fue presidente hasta hace 77 días y en la primera juntada, el peronismo la esquilmó. Carlos Zannini, el monje susurrante que durante el último lustro dio el ok a cada acción del PJ, ayer quedó fuera del vip más restringido.
En la Junta se apilan Hugo Curto, el mendocino Celso Jaque (sentado por Gioja), Jorge Franco (de Pichetto), Fernando Barrera (UPCN), Bernardo Herrera (del santiagueño José Neder), Hugo Inchausti (Fellner), Armando Cabrera (Insfrán), Marina Riofrío (Gioja), Máximo Rodríguez (PJ bonaerense), Cristina Álvarez Rodríguez (Scioli), Cascales y dos dirigentes que reportan a Urtubey: Silvina Frana y Mauricio Mazzón.
El vacío ultra-K opera sobre dos hipótesis. Una sugiere que Gioja le devolvió a los K la gentileza por haberle arrebatado la jefatura del bloque de diputados que pidió en diciembre y que terminó ocupando Héctor Recalde. La otra, que el kirchnerismo se retiró para, si no queda conforme con la lista de unidad, presentar su propia boleta y cuestionar a la Junta. En criollo: abortar la interna.
Aunque en pleno el Congreso aprobó la conformación de la Junta y el cronograma que deriva en la elección del 8 de mayo, el procedimiento muestra visibilidad en la existencia de ganadores (el PJ territorial) y perdedores (el cristinismo y La Cámpora), actores que confrontaron en el debate cuando dos caciques K, Jorge Ferraresi y Patricio Mussi mocionaron para que el Congreso ordene a los diputados y senadores del FpV/PJ que no apoyen en el Congreso ningún endeudamiento para acordar con los buitres. Fue el matiz más claro entre el peronismo Macri friendly y lo explícito anti-PRO. Más allá de los chispazos, el planteo pasó para una futura e incierta reunión del partido. El otro capítulo ruidoso, que también naufragó, fue la propuesta para reformar la Carta Orgánica para eliminar el voto directo de los afiliados en la elección de autoridades de partido. Agustín Rossi fue el que agitó la rebeldía ante una propuesta de Jorge Landau, apoderado del PJ, que sabe mejor que nadie que hacer una votación nacional de verdad y competitiva en el PJ es lo más próximo a una utopía. Landau lo planteó para el lejano 2020 pero trepado a la realidad de estos meses post-K: el peronismo no tiene recursos, ni calma, ni verticalidad que garantice que una interna termine bien.


Dejá tu comentario