Sin supermartes, BCRA mantendrá las tasas de Lebac

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• LA INFLACIÓN NO DA TREGUA NI MARGEN PARA ENCARAR AÚN UN RECORTE
Jaqueado entre contener el avance de los precios e inyectar credibilidad sobre las metas, el ente monetario está atado de manos para bajar las tasas.

Luego del sorpresivo salto inflacionario de setiembre mañana el Banco Central vuelve al mercado con una nueva licitación mensual de Lebac. A diferencia de meses anteriores,logró atemperar el impacto de los voluminosos vencimientos que debía enfrentar cada martes. Su estrategia de alargar los vencimientos vía la suba de las tasas largas (elevando la curva) surtió efecto y así mañana vence alrededor del 34% del stock total ($381.044 millones) cuando antes confrontaba compromisos por más del 50% del total de Lebac. Si bien no es un monto nada despreciable se perfila como manejable dentro de las expectativas del mercado financiero. Pero lo cierto es que el dato de inflación de setiembre termina por sepultar los deseos oficiales de que el BCRA encare la rebaja de las tasas de interés para calmar los reclamos del sector industrial y comercial. Ya en el último REM algo se evidenció al constatar que el consenso de los analistas anticipaba una postergación del inicio de la flexibilización monetaria, prevista originalmente para julio-agosto.

Por el momento sería casi suicida decidir una rebaja de las tasas. Más aún cuando las expectativas inflacionarias se han elevado arrastrando también las de los próximos dos años. De modo que en el menú del Comité de Política Monetaria de mañana resulta difícil contemplar que la baja de tasas forme parte. Por lo visto en las últimas jornadas en el mercado secundario de Lebac, que es no solo la caja de resonancia de la plaza financiera sino donde se revela el accionar del BCRA, nada indica tampoco que se decida por un recorte. Es más desde la última licitación los rendimientos estuvieron operando apenas por encima de las tasas de corte, en realidad estuvieron bien alineadas. Así la tasa más corta en el mercado secundario ronda entre el 26,35% y 26.45%, luego se eleva (conforme a los deseos y señales emitidas por el BCRA) a medida que se extiende el plazo y entre la letra que vence a 100 días y la de 200 días la tasa se ubica entre 27,17% y 27,36%.

Claro que también cabe preguntar por qué en este contexto inflacionario no decide subirla aún más, si tanto le inquieta la inflación. Sería una señal contundente pero si el BCRA está convencido de que en los próximos meses se retomará el proceso de desinflación después el inicio de los recortes le implicará una mayor intensidad en los ajustes. Además a días de las elecciones sería una jugada políticamente muy audaz por más que los sondeos sean netamente favorables.

Hubo en estos días otra señal para tener en cuenta. Como señaláramos días atrás el BCRA estaba expandiendo la cantidad de dinero por encima del 31% anual. A ese ritmo era muy complicada esperar que la inflación iba a ceder. Más aún cuando por otro lado el crédito al sector privado estaba creciendo al 45% anual. No se puede acusar para nada de contractivo al BCRA. Por ello en este contexto no fue una sorpresa el salto inflacionario de setiembre. Al respecto vale señalar que en las últimas jornadas el BCRA redujo significativamente el ritmo de expansión por debajo del 25% anual. O sea, alguien en el BCRA acusó recibo de los datos de inflación.

Por ello vale la pena ver el cuadro monetario en lo que va del 2017 para entender parte del avance de la inflación. Al computar los datos al 12 de octubre, en lo que va del 2017 la base monetaria creció $66.477 millones. Pero lo determinante es la emisión monetaria relacionada con el déficit fiscal. Tanto por Adelantos Transitorios, Transferencia de Utilidades como por la compra de dólares al Tesoro, el BCRA emitió $320.699 millones (más del 36% de la base). La contracara fue la absorción vía Lebac por $291.447 millones para retirar parte de los pesos excedentes. Pero como la demanda de dinero no acompañó con la misma intensidad el ritmo de emisión, por algún vaso comunicante la inflación se hizo sentir. Está claro que después de las elecciones soplarán nuevos vientos.

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