Una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Damasco, citada por la agencia Sana, afirmó que el Gobierno de Bashar al Asad acepta la propuesta ruso-estadounidense con la condición de que pueda proseguir los ataques no sólo contra el Estado Islámico y el Frente al Nusra, como se acordó, sino también contra "otras organizaciones terroristas a ellos vinculadas". Entre los aliados al Frente al Nusra se encuentran algunos grupos rebeldes islamistas que combaten junto con la organización considerada el brazo sirio de Al Qaeda en la provincia de Idlib y en el norte de la ciudad de Alepo.
En ese sentido, resulta difícil pensar que los ataques contra esas organizaciones puedan evitar implicar a otras formaciones.
Por su parte, el mayor grupo de la oposición, el Alto Comité para las negociaciones, dijo que cumplirá la tregua siempre y cuando el régimen le dé un corte al asedio de al menos 18 localidades, libere a prisioneros y cesen los bombardeos aéreos de los gobiernos sirio y ruso.
Mientras, las milicias kurdas del YPG avisaron que el cese del fuego no les concierne en tanto que su combate es contra el Estado Islámico (EI), aunque en las últimas semanas aprovecharon una ofensiva gubernamental para apoderarse de parte del territorio sobre la frontera turca.
En ese contexto, Ankara, que en las últimas semanas apuntó contra puestos del YPG, advirtió que seguirá haciéndolo con el objetivo de "defender su territorio". En medio de una situación de caos a casi cinco años de iniciada la guerra civil en Siria, lo que aumenta el estado de incertidumbre son las condiciones del acuerdo, entre otras cosas porque no especifica cómo las violaciones a la tregua serán reveladas o sancionadas.
Además, no es alentador el hecho de que, según fuentes citadas por el diario The Wall Street Journal, la inteligencia de Estados Unidos sea escéptica sobre el "respeto" de Rusia al cese del fuego.
En el plano diplomático, asimismo, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, admitió ayer, durante una intervención en el Senado, que no está seguro de que el alto el fuego lleve a una solución política de la guerra, que según reportó el Observatorio Nacional para los Derechos Humanos (Ondus), causó más de 270.000 muertos en casi cinco años. A principios de febrero, en ocasión del enésimo viaje de Kerry a Europa, ya habían circulado entre diplomáticos y en la prensa rumores sobre un hipotético "plan B", que pondría más el acento en la opción militar internacional.
Mientras, el Estado Islámico consolidó hoy sus posiciones en el sureste de Alepo, al conquistar la localidad de Khanaser, sobre el camino que une la parte de la ciudad en manos de las tropas leales a Asad a otros territorios controlados por el Gobierno. El ejército sirio, con el apoyo de bombardeos rusos, intentaba una contraofensiva para recuperar lo que es su única fuente de abastecimiento.
| Agencias ANSA, AFP y DPA |


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