14 de septiembre 2016 - 00:00

Siria cumple la tregua, pero no llega aún la ayuda humanitaria

Alepo - La tregua en Siria, considerada como la "última oportunidad" para poner fin a una guerra de más de cinco años, se mantenía ayer, aunque la ausencia de ayuda humanitaria causó decepción en las zonas asediadas.

Las armas dejaron de escucharse poco antes del atardecer del lunes, cuando entró en vigor un cese de fuego pactado por Rusia y Estados Unidos, que apoyan respectivamente al régimen y a los rebeldes, en un nuevo intento de poner fin al mortífero conflicto.

El enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, aplaudió ayer la "significativa caída de la violencia" a poco más de 24 horas de comenzar el alto el fuego acordado. Matizó que se habían registrado algunos episodios violentos, especialmente en la noche del lunes, pero que la situación para el martes se presentaba positiva.

Con todo, el enviado de Naciones Unidas admitió que el organismo no había entregado ayuda a los civiles durante el primer día de tregua ni ayer por las dudas sobre la seguridad en la región, y solicitó "garantías de que los conductores y el convoy" no serán atacados.

Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó que se habían producido episodios esporádicos de violencia en diferentes partes del país, cometidos por ambos bandos, pero que no habían dejado muertos.

Sin embargo, la tregua no consiguió evitar los fuertes combates en Hama (centro) entre las fuerzas del régimen y la facción yihadista Jund al Aqsa, clasificada como "terrorista" por varios países, advirtió el OSDH.

El dictador Bashar al Asad acusó a la oposición de una serie de violaciones, y su aliado, el ejército ruso, afirmó ayer que las fuerzas del régimen respetaban el alto el fuego pero que los rebeldes habían disparado "en 23 ocasiones contra barrios residenciales y las posiciones de las fuerzas gubernamentales".

Para poder enviar ayuda a los barrios rebeldes sitiados de Alepo, militares rusos instalaron un punto de observación móvil en la ruta de Castello, un eje de acceso vital al norte de la segunda ciudad siria que une la región con la frontera turca, desde donde proviene esta ayuda.

Pero Damasco anunció que rechazaría el ingreso de ayuda de Turquía si no se coordinaba con el régimen de Al Asad y con la ONU.

Agencias AFP y EFE

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