12 de mayo 2011 - 00:00

Siria sangrienta: otros 19 muertos en represión

Un ciudadano sirio logró fotografiar una manifestación opositora realizada el martes en la ciudad de Camishli, en el noreste del país. La presencia de periodistas extranjeros ha sido prohibida por el régimen de Bashar al Asad.
Un ciudadano sirio logró fotografiar una manifestación opositora realizada el martes en la ciudad de Camishli, en el noreste del país. La presencia de periodistas extranjeros ha sido prohibida por el régimen de Bashar al Asad.
Amán, Jordania - Tanques del Ejército sirio bombardearon ayer distritos residenciales en dos ciudades y al menos 19 personas murieron en todo el país, dijeron activistas de derechos humanos, mientras las fuerzas del presidente Bashar al Asad intentaban aplastar un levantamiento prodemocrático que ya lleva siete semanas.

Asad, que enfrenta el desafío más serio a su dictadura de once años (que se estiran a casi medio siglo si se considera también el régimen de su padre, Hafez), envió tropas y tanques a varias ciudades en las últimas dos semanas para poner fin a las protestas inspiradas en las revueltas árabes que derrocaron a los líderes de Túnez y Egipto. En total, los organismos defensores de los derechos humanos contabilizan al menos 800 muertos y 8.000 detenciones y hasta desapariciones por efecto de la represión oficial.

Los manifestantes, que primero reclamaron reformas y más libertades, han endurecido sus demandas y muchos ahora piden la renuncia del presidente.

El de ayer fue uno de los días más sangrientos, aparte de lo que ocurre habitualmente los viernes, cuando miles de personas usan la jornada semanal de oraciones musulmanas para manifestarse.

Los hechos más graves ocurrieron en la provincia sureña de Deraa, donde comenzaron los disturbios el 18 de marzo.

Amar Qurabi, jefe de la Organización Nacional de los Derechos Humanos de Siria, dijo que 13 personas murieron en la localidad de Harra, a unos 60 kilómetros al noroeste de Deraa.

La mayoría murió cuando tanques dispararon contra sus casas. Dos personas -un niño y una enfermera- perdieron la vida en un tiroteo, agregó.

Los tanques del Ejército también bombardearon un distrito residencial en Homs, la tercera mayor ciudad del país, y al menos cinco personas murieron, dijo un activista. Una sexta persona falleció al recibir un disparo en la cabeza de un francotirador cuando estaba parado frente a su casa.

«Las fuerzas de seguridad están aterrorizando a los centros urbanos», indicó Najati Tayara, el activista en Homs.

No hubo comentarios inmediatos de las autoridades sirias, que han restringido a la mayoría de los medios internacionales.

Occidente ha denunciado la violencia y algunos países impusieron sanciones limitadas a los líderes sirios, pero evitó demandar la renuncia de Asad, como hizo en el caso de Libia con Muamar Gadafi. Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, entre otros países, llevan a cabo en la actualidad en el marco de la OTAN una campaña de bombardeos en Libia que, pese a alegar -en línea con lo autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU- la necesidad de proteger a la población civil de la represión gadafista, busca en los hechos la caída del tirano o, incluso, su eliminación física.

Siria debió retirar ayer su candidatura por un lugar en el máximo organismo de derechos humanos de la ONU. La embajadora estadounidense ante el organismo, Susan Rice, señaló que la tentativa de Damasco fue bloqueada por estados asiáticos con «buen juicio», que retiraron su apoyo a un país que está «en proceso de asesinar a su propio pueblo en las calles, arrestando a miles de personas y aterrorizando a la población que intenta expresarse a través de medios pacíficos».

En Damasco, fuerzas de seguridad arrestaron al líder de la oposición Mazen Adi, del Partido Democrático del Pueblo, fundado por el principal disidente sirio, Riad al-Turk, informaron activistas de derechos humanos.

Las fuentes agregaron que miles de sirios que defienden la democracia han sido arrestados y golpeados en los últimos dos meses, incluyendo decenas el miércoles en Homs y en la ciudad costera de Banias.

Agencias Reuters y AFP,

y Ámbito Financiero

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