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Slim, el Cupón PBI y otras paradojas
• Magnate mexicano compró obligado.
• Fantasmas (sin sustento) sobre bonos
Carlos Slim
Lo de Slim fue visto por el mercado como el interés del hombre más rico del mundo en la petrolera argentina. Pero la realidad es que el mexicano, a través de Inbursa, compra préstamos defaulteados o vende protección contra préstamos. En el caso de YPF, el Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, recibió un préstamo de u$s 1.018 millones de un sindicato de bancos liderado por Crédit Suisse, al que acompañaron Goldman Sachs, BNP Paribas y Banco Itaú Europa. Pero en paralelo, esos bancos en gran parte revendieron ese préstamo y allí se produce el ingreso de Slim. En ese momento parecía el préstamo una inversión «a prueba de balas»: rendía el 10% en dólares aproximadamente y con sólidas garantías. Lo que nadie imaginaba era que se iba a estatizar la empresa, pero no las acciones del grupo Petersen, sino sólo las de Repsol. Una bala perforó el escudo. Ya blanqueada la mala jugada, trascendió que Inbursa compró recientemente más préstamos en default de Petersen a los bancos, lo que le permitía acceder en total al 8,4% de las acciones de YPF. La intención: en algún momento ubicar a un hombre en el directorio de la petrolera argentina.
A contramano está la alta desconfianza existente en los títulos de la deuda argentina. A tal punto llegó aquélla que ahora las versiones se centraron sobre la otrora estrella del mercado, el Cupón del PBI, que paga a sus tenedores en función de la marcha de la economía local. Los temores de incumplimientos de la Argentina fueron acrecentados al descubrirse que un eventual no pago del servicio de este derivado no significa un default en los otros papeles del país. Esto quiere decir que el cupón PBI no tiene la cláusula de «cross default», cuyo no pago lleva a la categoría default a las demás emisiones del país. Además, los fantasmas del no pago aparecían al sólo poder reclamarse el monto no abonado, no los servicios futuros (cifra que se desconoce dado que no se sabe a futuro cuál será la performance de la economía argentina). Al igual que el pago de los Boden 2012 y 2015, desde el Gobierno descartan cualquier tipo de cambios respecto de lo comprometido. Pero igual, las cotizaciones de los papeles domésticos no reaccionan. Ni siquiera ante el hecho de que tras el pago de la deuda este año, el Gobierno posee suma holgura en 2013 ya sin Boden 2012 ni seguramente el servicio del cupón del PBI (este año la economía crecerá menos del 3,2%, porcentaje que gatilla el pago). Todo es posible en la plaza local para inversores extranjeros. La historia le da base a esa percepción. Por lo menos ayer el Cupón subió el 1,6% y recuperó terreno.
Pero la propia economía también tiene sus paradojas. Por ejemplo, el dato del circulante de pesos en poder del público. Pasó de $ 155.000 millones a principios de mayo a $ 163.000 millones el 7 de junio. Es decir, que en 30 días aumentó $ 8.000 millones. ¿Más demanda de pesos del público? No precisamente: es fruto del cepo a la compra de dólares. Todo es pase de manos en la moneda nacional: hasta el «contado con liqui» (arbitraje con bonos o acciones para hacerse de dólares en el exterior) mantiene los pesos en circulación. Alguien se los queda. No terminan en el BCRA. Buenas noticias que no lo son. Lo económico y lo financiero en la Argentina, imposible analizarlos con lógica.


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