10 de diciembre 2014 - 00:00

Sobre la muerte y lo siniestro

Sobre la muerte y lo siniestro
Samantha Schweblin "Distancia de rescate" (Bs.As., Literatura Randon House, 2014, 124 pág.)

Amanda, ha ido a veranear al campo con su hija Nina, a una casa que alquiló porque etaba cerca. Apenas a diez cuadras del pueblo, y a cuatro horas de la Capital. Pero apenas llega comienza Amanda descubre que el campo ya no es un buen lugar de distracción y reposo. Hay un chico, David, que aparece y desaparece, que una bruja criolla, una sanadora, hizo migrar para salvar la vida del cuerpo, la interpela, y Amanda acepta con la naturalidad aterradora con que se aceptan las inexorables pesadillas, porque no cabe otra cosa. Hay campos de soja. Y hay un riacho donde los ajaros que lo tocan no sobreviven, que los caballos que entran en él se hinchan y mueren. Y hay una mujer que tratando de salvar un caballo de ese rio envenenado abandona por un instante, y el chico entra en el agua, y ella no puede superar la "distancia de rescate", es la desesperación filial de no poder salvar al hijo, a la hija, frente al accidente, a lo que parecía impredecible y que se ha convertido en una alarma que en un instante se convierte en desesperación, en apabullante concreción de lo siniestro. 

Samanta Schweblin consigue en su primea novela alcanzar un clima gótico que estremece. Así como juega con la devoción materna y la paranoia de lo que le puede suceder a los hijos si no se está permanentemente atento traslada lo ominoso a un inesperado universo rural, dejado de lado desde hacía tiempo. Y no es que retome los cuentos campesinos de aparecidos, de ánimas sin sosiego, de fantasmas y brujas. No es que recupere las leyendas del lobizón, de "la viuda" o de "la luz mala" aunque podrá tener resonancias actualizadas, un nueva lectura del miedo a la muerte. Aquí ya no se trata de supersticiones, la realidad aparece en los diarios convertida en denuncia de alimentos que envenenan, de la destrucción de personas, animales y campos provocados por los fertilizantes, los agroquímicos y los transgénicos.

Pero Samanta Schweblin no hace una acusación ambientalista sino literatura, y por lo tanto llega más lejos en su denuncia.

Su nouvelle es un magnífico relato de terror que tiene la incertidumbre, el suspenso de alguno de Henry James, el lento ingreso en el horror de las películas que Roal Dahl, entre otros, escribió para Hitchcock, y una sorprendente cercanía con ciertos elementos estructurales que utiliza Stephen King.

Schweblin fue destacada en 2013 por la prestigiosa revista "Granta" entre los 22 mejores escritores en español de menos de 35 años. Con su primer libro, "El núcleo del disturbio", obtuvo el Premio Haroldo Conti y el del Fondo Nacional de la Artes. El segundo, "Pájaros en la boca", fue distinguido con el premio Casa de las Américas y traducido a 13 idiomas. Su premio más reciente fue el Juan Rulfo de Francia.

Becada por distintas instituciones se convirtió en una escritora itinerante que estuvo en México, Italia, China y desde hace dos años reside en Alemania, dicta cursos en Berlín de escritura creativa.

M.S.

Dejá tu comentario