17 de noviembre 2010 - 00:00

Sobreactúan radicales con tal de pegarle a Carrió

Habría tantas cosas como para recordarlo a César Jaroslavsky por lo que hizo bien que haber elegido una de sus capitulaciones (que además no eligió sino que se la ordenaron) para rendirle homenaje parece una radiografía de la crisis de la Unión Cívica Radical. Un grupo de militantes de ese partido amaga con hacer hoy un acto de desagravio al fallecido dirigente por la mención que hizo Elisa Carrió a la maniobra que advirtió en algunos diputados de negociar su retirada del recinto cuando el oficialismo intentaba votar el Presupuesto 2011 para facilitar ese trámite del oficialismo.

«Hicieron la gran Jaroslavsky», dijo la diputada la semana pasada. Se le acercó Ricardo Alfonsín -señalado por Carrió por consentir esa maniobra-, quien le dijo: «Yo no sé qué es la gran Jaroslavsky». La diputada le retrucó: «¡Qué no vas a saber si eso lo inventó tu papá».

«Indudablemente Jaroslavsky, con su bonhomía, pero a la vez con su firmeza y franqueza, se habría defendido del agravio con su habitual contundencia. Pero él no está -lo que hace aún más perverso y deleznable el intento de descalificarlo-, y nos obliga a nosotros, que compartimos sus esfuerzos y su pasión democrática, a hacerlo en su nombre», indica la convocatoria que con tal de pegarle a Carrió desplazan el contenido de su expresión, que quiso referirse seguramente al método pero no a la persona del entrerriano. Admitió que en realidad esa maniobra debería llamarse «la gran Manzano», por el nombre del ex legislador peronista que promovió la negociación entre el peronismo que había ganado las elecciones de 1989 y el radicalismo que se iba del Gobierno pero tenía aún mayoría parlamentaria. Sólo retirando sus legisladores podía el radicalismo cumplir el acuerdo que permitió la transición Alfonsín-Menem y que contenía una cláusula para facilitar la sanción de las leyes que quería imponer el nuevo Gobierno apenas asumió entre el 9 de julio y el 10 de diciembre de aquel año.

El acto se hará a las 18 en el pasillo del segundo piso de la Cámara de Diputados de la Nación, donde se encuentra la placa que recuerda al otrora jefe del bloque, y es impulsado por dirigentes de larga militancia en la UCR: Rafael Pascual, Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin, Leopoldo Moreau, Federico Storani y Enrique Nosiglia, entre otros que integran el arco más enojado con Carrió, que se volvió a convertir en el eje de las sesiones de Diputados y además cargó por esas maniobras contra todas las bandas del radicalismo, fueran alfonsinistas o cobistas. Carrió llegó a hablar de «pacto de Olivos II», frase que si la UCR no viviera esta crisis, no deberían considerarla sus militantes como un insulto: gracias al acuerdo Alfonsín-Menem, la UCR pudo recuperar el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 1997 y el Gobierno nacional en 1999, algo impensable antes de la reforma constitucional de 1994.

Jaroslavsky murió en 2002, a los 73 años, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio producido por una larga enfermedad, y en el acto en el Congreso estará presente su hija, la también ex diputada Gracia Jaroslavsky, quien celebró la «iniciativa de la gente que estuvo con él en esa época en la que fue protagonista de esta parte tan importante de la historia del país», en referencia al Gobierno de Alfonsín.

«Yo he sido legisladora nacional de 2001 a 2005 y me avisaron mis compañeros, entre ellos Leopoldo Moreau. Se van a juntar en donde era su oficina, donde hay una placa conmemorativa. La idea no es reivindicarlo, porque no necesita reivindicación. La política sí necesita reivindicación», enfatizó Gracia.

La mujer agregó que su padre «no se hubiese sorprendido en lo más mínimo (por la declaración de Carrió), y menos viniendo de quien vino», sino que «se hubiera reído bastante», pero remarcó que «también está bueno que la historia se cuente, porque de pronto se dicen eslóganes, se hacen títulos y la gente no sabe muy bien de qué se trata».

«En aquella época, lo mejor que podía pasar para aplacar los ánimos y encauzar la economía era que asumiera la presidencia Carlos Menem, que había sido legítimamente electo. Para eso, nosotros teníamos una mayoría que determinaba que no se pudiera sacar cualquier cosa en la Cámara. El Gobierno que iba a asumir pretendía que le aprobaran las leyes que iban a necesitar para empezar», reseñó.

En aquel momento, el entonces ministro Rodolfo Terragno se entrevistó con Menem en La Rioja, y el dirigente justicialista le pidió que el radicalismo facilitara la sanción de leyes que consideraba fundamentales para arrancar su Gobierno.

La solución encontrada en ese momento fue que los radicales se ausentaran del recinto a la hora de votar. «Jaroslavsky en ese momento dijo: Yo me hago cargo de que esto pase. Fue una estrategia parlamentaria absolutamente pública, no fue espuria, no fue entre bambalinas, todo el mundo era consciente de lo que se estaba haciendo y cuáles eran las razones para hacerlo», relató la ex diputada, quien omitió también una mención a José Luis Manzano. Si lo hubiera hecho, ¿habría peronistas que llamasen a un acto para reivindicarlo por la gran Manzano?

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