21 de agosto 2009 - 00:00

Solá primerea y lanza, camuflada, su apuesta 2011

Felipe Solá espera reunir a 1.500 militantes durante el acto en que cerrará el congreso felipista donde entrará en carrera para la presidencial de 2011.
Felipe Solá espera reunir a 1.500 militantes durante el acto en que cerrará el congreso felipista donde entrará en carrera para la presidencial de 2011.
Antiguo, siempre a mano, el tan peronista operativo clamor volverá a servir como justificación de una aventura política. Lo intentará, mañana, Felipe Solá para el lanzamiento, en principio informal -pero obvio-, de su candidatura presidencial para 2011.

El paraguas lo aportará un Congreso, que le promete tumultuoso, del felipismo donde el ex gobernador terminará por aceptar el pedido fervoroso de dirigentes y militantes para competir, en el lejano 2011, por convertirse en el sucesor de Cristina de Kirchner.

En Luján, desde media mañana, se amontonarán 300 dirigentes de los 134 distritos bonaerenses a redactar un documento político, abiertamente crítico del Gobierno nacional, reivindicatorio de la biblia peronista, y proclamatorio de Solá como candidato «necesario».

De ese modo, con una espontaneidad premeditada, el ex gobernador se convertirá en el primer dirigente en blanquear, apenas camuflada, su fantasía presidencial. Se subirá a un ring al que, en algún momento, podrían trepar Julio Cobos, Mauricio Macri y Néstor Kirchner.

Pautado de antemano, el show se produce días después de que Carlos Reutemann ponga en pausa la posibilidad de ser candidato en 2011 y con una picardía, postule a Eduardo Duhalde como el «mejor candidato» del peronismo para la próxima presidencial.

La jugada desatará, de manera inevitable, otro sacudón en Unión-PRO. De hecho, sus socios, Macri y Francisco de Narváez, no fueron invitados. El porteño, por razones obvias de incompatibilidad de proyectos; el empresario porque, oportunamente, está de vacaciones en el Sur.

Días atrás, para preservar el acuerdo con Solá, De Narváez tuvo -a desgano- que comportarse como un Salomón dual y terminó por asegurar que Unión-PRO tiene, de cara a 2011, dos candidatos presidenciales. Fue ante el amague del diputado electo de pegar un portazo.

Solá será, claro, el orador estelar y se rodeará por los diputados del PJ disidente, entre ellos el titular de ese bloque, Jorge Sarghini. El lanzamiento felipista tiene, en paralelo, otros dos movimientos y reabre, para el futuro cercano, posibles esquemas de alianzas:

  • La conformación de un partido propio, de nombre optativo Unión Peronista, replicando la nominación que reciben los bloques de los legisladores del PJ disidente. Solá no quiere volver a cometer el error de la elección pasada cuando por no tener partido para sumar a Unión-PRO, se quedó sin apoderado, y eso tuvo como consecuencia que los delegados de De Narváez y Macri digitaron la conformación final de las listas, relegando sobre todo en los distritos y las secciones, a los referentes del felipismo.

  • Siempre fluctuante, Solá opera sobre el concepto de confluir en el plano legislativo con De Narváez con quien compartirá los bloques legislativos, de origen peronista, pero enfrentados al PJ oficial de los Kirchner. De ese modo, felipistas y denarvaeistas, se alinearán en los bloques Unión Peronista sin mixturarse con los macristas de PRO con quienes, sin embargo, coordinarán a través de un interbloque.

  • Así y todo, el ex gobernador no romperá su diálogo con Julio Cobos que lo anota como una de las figuras preferidas en su intención de ampliar su espacio de construcción con sectores provenientes del peronismo. El vice, según las alternativas que evalúa con su entorno, contempla a Solá como un potencial candidato a vicepresidente. De arranque, el ex gobernador desecha esa propuesta. Pero el tiempo, se sabe, templa los ánimos.
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