Sólida reivindicación del mítico Malaparte

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Maurizio Serra "Malaparte. Vidas y leyendas" (Bs.As., Tusquets, 2013, 553 págs.).

Se llamaba Kurt Erich Suckert. Convirtió el Kurt en Curzio. Y se inventó el seudónimo Malaparte "porque Bonaparte ya hubo uno". El italiano Curzio Malaparte fue periodista, corresponsal de guerra, dramaturgo, cineasta, cuentista, novelista, ensayista, diplomático y un dandy con todas las de la ley. Se lo recuerda por dos contundentes novelas sobre la ferocidad de la guerra y las crueldades que parecen orgías, "Kaputt" y "La piel".

Esas dos extraordinarias novelas, que hacen ingresar al lector en un mundo de horror que no hace más que testimoniar una espantosa realidad, colocan a Malaparte entre las grandes plumas de Italia. Y lo colocan junto a escritores a los que se valora internacionalmente por su escritura y se los desprecia por sus posturas ideológicas, como Louis Ferdinand Celine o Drieu la Rochelle. "Malaparte es el perfecto ejemplo", dice Serra, "que paga su talento con los defectos y los vicios del ser humano: mitómano, exhibicionista, ávido de dinero y de placeres, camaleón dispuesto a servir a todos los poderes y a servirse a la vez de ellos".

En la Primera Guerra Mundial, Malaparte llegó a capitán en el Quinto Regimiento Alpino, logrando condecoraciones al valor. En 1922 se volvió fascista y fue parte de la "Marcha sobre Roma" de Mussolini. En 1924 fundó el periódico "La Conquista dello Stato". A los 33 años publicó el ensayo "Técnicas del golpe de Estado", libro político-sociológico, que se emparenta a "El trabajador" de Ernst Jünger, donde desmenuza las fuerzas que actúan y las acciones decisivas de todo golpe de Estado, que no son nunca las más visibles ni las más espectaculares. Para él un golpe de Estado solo requiere de "mil técnicos" bloqueando las capacidades del Estado al que se golpea y difundiendo noticias no siempre veraces que vuelven neutral a la mayoría de la población o le hacen aceptar una nueva situación.

En "Técnica del Golpe de Estado" se manifiesta esa exaltación del jefe carismático, del héroe supremo, y la desconfianza de la democracia parlamentaria, que lo llevaría por los senderos autoritarios del fascismo al maoísmo en sus años finales.

Antes de morir de cáncer a los 59 años, fue viajero infatigable y un conquistador de damas de alcurnia o de estrellas del show business. En su brazos cayó, entre otras, Aniceta Frisette, madre de Giovanni Agnelli, el dueño de Fiat.

Con éste magnifico libro, escrito por encargo de la parisiense editorial Grasset, el diplomático y escritor italiano Maurizio Serra, nacido en Londres en 1955, actualmente embajador de Italia en la UNESCO, obtuvo el Premio Goncourt de Biografía 2011 y el Premio Casanova 2012. Serra reivindica a Malaparte como "un intelectual fuera de normas, un rebelde, un anarquista de derecha, un amigo de los poderosos de todas las épocas, una especie de Cagliostro de las letras modernas" que "supo interpretar la decadencia de Europa frente a la nuevas potencias mundiales y las ideologías de masas, siempre prefirió el individuo a la ideología".

M.S.

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