5 de julio 2011 - 00:00

Sólo empresarios en el festejo del 4-J de EE.UU.

Los festejos por la independencia norteamericana se cumplieron con un perfil empresarial sólo acotado a los representantes de las compañías de esa nacionalidad presentes en el país, en un salón del hotel Hilton. La embajada no abrió sus puertas ayer para el tradicional cóctel que año a año reúne a políticos, funcionarios de Gobierno, periodistas, militares, diplomáticos, gente del arte y del espectáculo en los salones de la calle Colombia. En una actitud que remite a las protestas «a la japonesa», los diplomáticos estadounidenses decidieron trabajar y cumplieron actividades consulares que incluyeron la asistencia a quienes buscaron tramitar la visa. No festejar y trabajar fue la estrategia sutil de la diplomacia estadounidense para dar a conocer el hielo que subyace en el vínculo bilateral.

La embajadora Vilma Martínez y su mano derecha, el ministro consejero Jeff Brown, fueron los invitados centrales del homenaje organizado por la Fundación Diálogo Argentino Americano, el Club Americano, The American Society of the River Plate, The American Womens Club, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina y Fulbright Commission. El brunch tuvo lugar en el salón Buen Ayre, del hotel Hilton, y comenzó con un discurso breve del director de Coca Cola, Wenceslao Luiggi Arias. Se esperaban palabras de la embajadora Martínez, pero el auditorio se quedó con las ganas. Una banda de jazz amenizó el encuentro; los entremeses, tan austeros -innumerables bandejas de mostacholes recalentados- no cuadraban con la categoría del establecimiento anfitrión. Sí alegraron a los presentes las repetidas pasadas de espumante y los chips de pernil con chimichurri a la usanza criolla. Las elecciones nacionales fueron el tema omnipresente, también se abrieron apuestas sobre qué funcionario se animaría a responder a las invitaciones que cursó el presidente del Diálogo Argentino Americano, Luis Ruvira, fundación cuyo objetivo es el fomento de las relaciones políticas entre los dos países. Ninguno en actividad dio la cara, pero sorprendieron otras figuras, entre ellas el exministro Oscar Camilión, también José María Dagnino Pastore, decano de la UCA, Jorge Vanossi, el politólogo Jorge Castro y el economista Carlos Melconian. La única cara política fue Eduardo Amadeo, del Peronismo Federal, y, del sector económico más proclive al Gobierno nacional, José de Mendiguren, titular de la UIA.

Hubo un caso que permitió constatar que hubo directivas oficiales de evitar el ágape. Lo confirmó Rafael Alonso, vicepresidente del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos, quien tenía invitación y declinó asistir por indicación de su jefe, el brigadier retirado Horacio Orefice, a instancias de la orden del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Adrián Werthein y Alfredo Daverede, de Amcham, cumplieron el rito de saludar a la embajadora Martínez y el registro de instantáneas para el álbum oficial. Otra cara que asombró fue la del Gran Maestre de la Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, Ángel Clavero. En esa fraternidad hay una guerra callada contra una de sus logias, que fue copada por miembros del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Se sabe que en el momento de la iniciación el candidato debe dar fe de estar despojado de intereses de sector, cosa que habrían vulnerado estos hermanos que ahora además instalaron otro debate, la aceptación de consortes del mismo sexo.

Lo atribuyen a una represalia del Gobierno nacional, instalar un virus disolvente en las columnas que soportan la milenaria fraternidad.

Edgardo Aguilera