11 de marzo 2016 - 00:19

Soros, contento: el BONY le prometió que cobrará

• EL BANCO, NUEVAMENTE AGENTE FINANCIERO DEL PAÍS, INFORMÓ QUE TIENE A DISPOSICIÓN DE LOS EURO BONDHOLDERS U$S 539 M

Un grupo de acreedores pidieron ayer a la Cámara de Apelaciones de Nueva York que  se defina antes del 16/3, el plazo otorgado para  que  la Argentina cierre las negociaciones con acreedores. Hoy Thomas Griesa anunciaría la extensión del plazo.
Un grupo de acreedores pidieron ayer a la Cámara de Apelaciones de Nueva York que se defina antes del 16/3, el plazo otorgado para que la Argentina cierre las negociaciones con acreedores. Hoy Thomas Griesa anunciaría la extensión del plazo.
George Soros, y sus colegas de los Euro bonholders tienen motivos para esperanzarse y para presionar por un rápido acuerdo entre la Argentina y los fondos buitre. Estos bonistas europeos que tienen en sus carteras bonos argentinos emitidos luego del default y que hasta el fallo de Thomas Griesa de junio de 2014 cobraban sin problemas en tiempo y forma, y que luego se vieron afectados por las liquidaciones a partir de la aplicación de la cláusula del juez norteamericano. Según el mensaje interno que les envió a estos acreedores el Banco of New York Mellon (BONY), nuevamente trabajando como agente financiero del país luego de habérsele levantado la censura que le había aplicado el Gobierno de Cristina de Kirchner, serían de los primeros en cobrar. La entidad fue más allá y les aclaró que el dinero que se les girará vendrá de los u$s 539 millones de dólares, que el 26 de junio de 2014 fueron frenados por Griesa en el primer movimiento del juez contra la Argentina luego del rechazo de la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. a la apelación del país. En realidad el BONY les aclaró a los Euro bondholders que el dinero siempre, en teoría, les pertenecía y que les correspondía como acreditación; pero que la entidad se veía impedida de girarlos debido a la decisión de Griesa. Esta actitud provocó la furia del exministro de Economía Axel Kicillof que primero expulsó al BONY del país y luego lo acusó de ser aliado y cómplice de los fondos buitre. Finalmente, con la presentación de la nueva oferta del secretario Luis Caputo de la primera semana de febrero, el banco fue reactivado como agente de la Argentina en Wall Street, como señal de "normalización" en las relaciones entre el país y el mercado financiero norteamericano.

Inmediatamente se renovaron las comunicaciones, por este tema, entre los bonistas europeos y el BONY, las que ahora están absolutamente aceitadas. En algún momento, en medio de la tormenta de mediados del año pasado, Soros y el resto de los acreedores amenazaron con sumarse a la posición crítica de la Argentina y demandar al banco por la falta de pago.

Soros y los Bondholders se mostraron en las últimas semanas como el grupo (fuera de los buitres y holdouts que primero firmaron el acuerdo con el país) más activo a favor de la aceptación de la oferta presentada por la Argentina; llegando incluso a la presentación de escritos donde se presionaba al juez para que aplique el "stay" a favor de la posición nacional para que se normalicen los pagos. Los escritos (tres en total) fueron presentados por el abogado Christopher Clark como integrante del estudio Latham & Watkins, e inmediatamente fueron incluidos por Griesa en el expediente. Los Euro bondholders tienen hoy (como en el resto del "juicio del siglo") a Soros como líder; pero lo integran fondos de inversión como Knighthead Capital Management, LLC, Redwood Capital Management, LLC, Perry Capital LLC, VR Global Partners, LP, Monarch Master Funding 2 (Luxemburgo) S.à r.l., QVT Financial LP, and Centerbridge Partners LP.

Los u$s 539 millones que se le girarían a estos acreedores, se mantienen en una especie de "limbo" legal desde el 26 de junio de 2014. Ese día Griesa ordenó al BONY que se impida el pago, la Argentina igualmente giró el dinero, y el banco obedeció al juez lo que generó el conflicto con Axel Kicillof. Con duros cuestionamientos a la estrategia argentina, el juez frenó el pago y lo declaró "ilegal y no será realizado". Griesa declaró ese día que Argentina tendría que haber "negociado una postergación" de sus pagos con los titulares de bonos que ingresaron al canje, y definió como una "acción explosiva" la decisión del Gobierno argentino de girar igualmente el dinero.

"Cualquier intento hoy en día de pagar a los bonistas (que aceptaron el canje) es ilegal, no puede hacerse y no puede ser permitido por esta Corte", dijo entonces Griesa, asegurando que "cualquiera que lo haga estará incurriendo en desacato", recomendando además al BONY que devuelva el dinero al país. Comenzó así la discusión ideológica y dialéctica entre el país, el juez y todo el sistema financiero internacional, sobre si efectivamente la Argentina se encontraba o no en default "técnico".

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