8 de mayo 2015 - 00:00

Sorpresa: proyecciones dejaban a Cameron cerca de reelección

El primer ministro David Cameron y su esposa Samantha votaron ayer en Spelsbury, centro de Inglaterra. El opositor Ed Miliband y su pareja Justine (abajo), sufragaron en Sutton Village Hall, Doncaster.
El primer ministro David Cameron y su esposa Samantha votaron ayer en Spelsbury, centro de Inglaterra. El opositor Ed Miliband y su pareja Justine (abajo), sufragaron en Sutton Village Hall, Doncaster.
  Londres - El Partido Conservador del primer ministro David Cameron ganaba las elecciones en Reino Unido con 316 parlamentarios, a sólo diez de la mayoría absoluta, de acuerdo con sondeos de boca de urna difundidos al cierre de esta edición. El triunfo de los tories abrirá paso a un referendo de permanencia en la Unión Europea (UE) en 2017.

Lejos de todas las encuestas previas a los comicios que otorgaban al partido gobernante un empate con el Partido Laborista, Cameron se aseguraba anoche su reelección al obtener 316 de los 650 escaños del Parlamento, muy por encima del laborista Ed Miliband, con 239.

De confirmarse esta previsión en el recuento definitivo que se conocerá hoy, el premier sólo requerirá el apoyo de 10 legisladores más para lograr la mayoría absoluta (la mitad más uno de los que integran el Parlamento), la cantidad que habrían logrado los liberaldemócratas del viceprimer ministro Nick Clegg, actuales socios de la coalición de Gobierno.

Por otra parte, el sondeo de boca de urna, encargado por las grandes cadenas de televisión BBC, ITN y Sky, y elaborado con una amplia muestra de 20.000 personas, confirmó el gran ascenso nacionalista en Escocia, donde el SNP logró 58 de los 59 diputados en juego. Como contracara, el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) del antieuropeo Nigel Farage lograba anoche sólo dos diputados.

De este modo, Cameron estaría en una posición inmejorable para formar Gobierno, rompiendo todos los pronósticos de los sondeos de antes de las elecciones, que pronosticaban un empate con los laboristas de Miliband.

Estas elecciones habían sido catalogadas como las más impredecibles de las últimas décadas porque los dos principales candidatos llegaban con un empate técnico en la mayoría de las muestras de opinión. Si se mantiene este resultado, Cameron propiciará un referendo de permanencia en la UE, su mayor promesa electoral, la cual estuvo destinada a captar el voto de un creciente sector de británicos euroescépticos que, de otra forma, podría haberse volcado a apoyar a Farage.

El primer ministro, que no obstante aboga por permanecer en el bloque si éste se reforma, deberá llamar a la consulta antes de que termine 2017, algo que causó nerviosismo en las empresas y en la City londinense que temen que, en caso de ganar la opción de salir de la UE, el país pierda en los próximos 15 años al menos un 2,2% de su Producto Bruto Interno (PBI), unos 56.000 millones de libras esterlinas (78.000 millones de euros). Así, la Bolsa de Londres cayó ayer un 0,67%, a su nivel más bajo en un mes.

La economía fue uno de los temas principales de la campaña y mientras Cameron echó mano a su gestión que sacó al país de la recesión, Miliband defendió políticas de austeridad que permitieran reducir el déficit público, pero sin recortar gasto social, a diferencia de los conservadores.

"Estas elecciones me recuerdan lo que Winston Churchill pensaba de Rusia: una adivinanza envuelta en un misterio dentro de un enigma", resumió ayer Bernard Ingham, que fue jefe de prensa de Margaret Thatcher.

En tanto, el ascenso de los nacionalistas escoceses de Nicola Sturgeon se convirtió en una de las grandes noticias de la jornada electoral, de la que participaron 45 millones de ciudadanos, porque podrían reinstalar la posibilidad de un segundo referendo de independencia en Escocia. "Mi mensaje es que defenderemos a Escocia, pero al mismo tiempo buscaremos formar alianzas con gente de todo el Reino Unido para hacer mejor la política en el país", dijo Sturgeon tras votar en Glasgow.

Las negociaciones para la formación de Gobierno no deberían alargarse más allá del 27 de mayo, cuando está previsto el discurso que la reina Isabel II pronuncia anualmente en el Parlamento y en el que esboza los proyectos del primer ministro para los doce meses siguientes.

Agencias AFP, EFE, DPA, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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