Washington - El vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer, dio a conocer ayer que dejará su puesto el mes próximo por "razones personales", dejando una cuarta vacante entre los siete integrantes de la junta directiva de la autoridad monetaria. En torno al 13 de octubre abandonará el directorio, señaló Fischer, según un comunicado de la Fed. La dimisión se produce en medio de la incertidumbre sobre el liderazgo de la Fed, ya que el mandato de la presidenta Janet Yellen expira en febrero del próximo año y no está claro si el presidente Donald Trump la designará nuevamente.
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Fischer, de 73 años, que tiene ciudadanía israelí y estadounidense, es miembro del banco central de EE.UU. desde el 28 de mayo de 2014 y fue nombrado por el entonces presidente Barack Obama. Su mandato culminaba recién en junio de 2018. Se desempeñó además como jefe del banco central israelí de 2005 a 2013. Guió exitosamente a Israel a través de la crisis financiera global y es considerado un experto en política monetaria. Asimismo fue vicepresidente del Citigroup y vicedirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) por casi siete años. También trabajó como economista jefe en el Banco Mundial (BM) y enseñó economía en el MIT.
Su salida repentina aumenta el vacío en el seno del liderazgo del Fed de cara a un camino difícil. Fischer es un confidente de Yellen. La renuncia dará a Trump otra oportunidad para moldear al Fed, quien ha nominado a Randal Quarles para una de las vacantes, como vicepresidente de supervisión de bancos. Se prevé que el Comité Bancario del Senado vote hoy sobre la nominación de Quarles. Todas las nominaciones a la Junta de Gobernadores requieren confirmación del Senado.
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