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Stiglitz, entre elogios y críticas
En el marco de la Conferencia Internacional sobre la Crisis de la Deuda Mundial, que se realizó en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, el estadounidense sostuvo que «todos los gobiernos necesitan tener una agencia de estadísticas independiente», sin mencionar -de todos modos- al cuestionado INDEC. Afirmó que la inflación, al igual que el acceso a los mercados internacionales, representan «dos variables intermedias, importantes, pero no de preocupación directa». «Cuando nos dicen que la inflación es el impuesto más cruel, sospechemos, ya que sólo cuando es muy alta puede afectar el crecimiento de un país», remarcó, al tiempo que manifestó que «la preocupación principal de los mercados financieros nunca han sido los pobres».
El economista elogió el proceso de desendeudamiento al que se sometió la Argentina en 2005, en un intento por reducir la dependencia de los acreedores externos, y también destacó las retenciones a las exportaciones que impulsa el Gobierno.
«La Argentina supo redistribuir beneficios de exportadores y utilizarlos para el bienestar de los más perjudicados por la crisis de 2001», aseguró. Indicó que, en la actualidad, países que «se han sobreendeudado, como España y Grecia, estudian lo sucedido con la última gran reestructuración de deuda soberana y ahí aparece el caso argentino». «Recuerdo que en la década del 90, como economista jefe del Banco Mundial, seguí con atención la evolución de las variables argentinas y la conclusión no era otra que generar un cambio para evitar seguir profundizando el desempleo», sostuvo Stiglitz.


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