11 de marzo 2009 - 00:00

Stornelli: “No voy a ser ministro de un exterminio”

Para el ministro Stornelli, «la gente está cansada de que la ideología se meta con la seguridad».
Para el ministro Stornelli, «la gente está cansada de que la ideología se meta con la seguridad».
Cuestiona a los jueces porque no evalúan el concepto de «peligrosidad» antes de ordenar excarcelaciones, dice que la inseguridad no se resuelve «matando» y que hay sectores que piden escuadrones de la muerte. «No voy a ser el ministro de un exterminio» afirma.
Carlos Stornelli, ministro de Seguridad bonaerense, hace equilibrios -a lo Daniel Scioli- entre los extremos: pide más rigor a la Justicia, pero se opone a los reclamos de mano dura. El paradigma Zaffaroni, Arslanian, drogas, complot y cierta resignación: «Nada alcanza para que la gente se sienta mejor».
Periodista: A un año de asumir ¿está satisfecho con lo hecho?
Carlos Stornelli: Es difícil hablar de satisfacción en un tema que siempre tiene agenda negativa. Sin embargo, hicimos un gran cambio en la organización de la política, en la cadena de mandos y la recuperación de la actitud de la Policía.

C.S.: Esta es otra Policía. Aumentó el 30% la operatividad, hubo 35 mil detenidos más y 100 mil procedimientos más. Se triplicaron, o cuadruplicaron, los operativos antidrogas.
P.: ¿Por qué la misma Policía es más operativa que antes?
C.S.: Un mensaje político claro junto a la elección correcta de los jefes, la supresión de las purgas, y el respaldo al buen policía en paralelo a la persecución del mal policía.
P.: Con la conducción de Arslanian se hablaba de Policía de brazos caídos.
C.S.: Es así. Lo digo sin ánimo de criticar, pero se llegó a tal nivel de desmotivación que el policía no sabía bien si intervenir o eludir el enfrentamiento. Eso se revirtió.
P.: Se dice que al restablecer los mandos se restablecen los circuitos de recaudación.
C.S.: Es una consigna falsa. La reconstrucción de la cadena de mandos está acompañada de control. Hay detractores que dicen que se dio autogestión a la Policía y no es así. La estructura política que creó la anterior gestión sigue vigente.
P.: ¿Y los controles?
C.S.: Aumentaron. Asuntos Internos aumentó un 230% sus actuaciones. Los policías echados conocían los motivos y pudieron defenderse. Igual, sabemos que la depuración de una institución que tuvo grados altísimos de corrupción es paulatina. Además, entre 60.000 agentes, siempre alguno pierde el rumbo.
P.: Usted cita estadísticas sobre una mejoría. ¿Cree que la gente se siente más segura?
C.S.: Nada alcanza para que la gente se sienta mejor y más segura. Estamos en el buen camino, pero la demanda está más adelante que las posibilidades de la institución. Además, el aspecto policial es sólo una parte del problema. Hay factores sociales y cuestiones de interpretaciones de la ley de los jueces. Todo se vincula: también el daño que produjo la corriente ideológica que pensó que podía haber seguridad sin Policía, que ha destruido o autodestruido la fuerza.
P.: El paradigma Zaffaroni...
C.S.: No sé si el paradigma Zaffaroni. Yo tengo un gran respeto por él. Fui alumno suyo y creo que se han desvirtuado sus enseñanzas. En algún momento, se abandonó la idea de mejorar a la Policía para intentar destruirla y apoderarse de ella.
P.: ¿Faltan policías en Buenos Aires?
C.S: Tenemos la Policía posible. Es conveniente mejorar la que tenemos antes que apostar a sumar gente sin ton ni son. Sólo si están bien preparados, serán bienvenidos. Pero tenga en cuenta que Buenos Aires tiene una densidad de policía por habitante mucho menor que Capital. Y también por delincuente.
P.: Siempre se habla de desinteligencias, chisporroteos, con la Federal, con la Nación.
C.S.: No hay chisporroteos. Tenemos discrepancias en ciertos aspectos. Por ahí alguna cuestión mediática; nada más. Soy amigo del ministro Aníbal Fernández y siempre ha estado presente.
P.: El ministro siempre recuerda que la responsabilidad de la Nación sólo tiene que ver con la Capital.
C.S.: Las policías trabajan en jurisdicciones.
P.: ¿No es sacarle el cuerpo al problema?
C.S.: No. Aníbal ha estado cada vez que se lo requirió. No es de sacarle el cuerpo a nada.
P.: ¿Cómo valora el desempeño de la Justicia?
C.S.: Hay que analizar con mayor detenimiento el concepto de peligrosidad de un individuo. Se ha perdido ese análisis como factor para determinar las libertades precipitadas. Me refiero a las excarcelaciones y libertades condicionales.
P.: ¿Es ideológico o de procedimiento?
C.S.: No lo sé. Pero me apena mucho que en casos graves o notorios aparecen reincidentes y excarcelados. Es hora de replantear ese aspecto y evaluar la peligrosidad y la conducta de un individuo antes de emitir un juicio.
P.: Se prepara una movilización a Plaza de Mayo por la inseguridad. ¿Le preocupa?
C.S.: Son manifestaciones legítimas. Hacen bien, ayudan a pensar si se están haciendo las cosas correctas.
P.: ¿Implica más responsabilidad ser ministro en un año electoral?
C.S.: Sí. Hay gente que con mucha irresponsabilidad buscan pararse políticamente sobre las tragedias y los cadáveres. Son carroñeros.
P.: ¿De quién habla?
C.S.: No voy a dar nombres. Parecen haber descubierto el delito ahora. Y hacen planteos desorbitados. Mire: yo no voy a ser el ministro de un extermino. Existe la ley y la vamos a cumplir.
P.: ¿Un extermino?
C.S.: Se escuchan posiciones extremas que piden «escuadrones de la muerte» y cosas por el estilo. Es peligroso. Si se quiere terminar con la inseguridad hay tiempos posibles para lograrlo.
P.: ¿En algún momento pensó en renunciar?
C.S.: No. Estoy convencido de que estamos en el camino correcto y que nuestras ideas son correctas.
P.: La asesora de Fernández, Mónica Cuñarro, dijo que en el tema drogas la Bonaerense sólo captura perejiles.
C.S.: Parece que el combate contra la droga que encaró la provincia incomoda a alguna gente. Sólo me remito a los datos: en 2008 se incrementó cuatro veces el secuestro de drogas.
P.: ¿No será que hay más secuestro de drogas porque hay más tráfico?
C.S.: ¿Y por qué va a ver más tráfico de droga? ¿Porque vino el gobernador Scioli? No. Aumentó el combate, aumentó el trabajo, hay más cantidad de droga decomisada, más detenidos y procesados y más procedimientos.
P.: Volvamos a Cuñarro. ¿Sus declaraciones son desinteresadas?
C.S.: Ignoro las causas. Quizá hable del éxito o el fracaso de la desfederalización de la provincia.
P.: ¿No busca conformar un cuerpo ideológico y argumental a favor de la despenalización?
C.S.: La gente está cansada que la ideología se meta con la seguridad. Cuando las ideologías se colaron en la seguridad se produjeron catástrofes. Nosotros apostamos al sentido común. Por eso planteo repensar el concepto de la peligrosidad.
P.: ¿Esa ideología está ligada a la despenalización de la tenencia de drogas?
C.S.: Soy contrario a la despenalización de la tenencia. El consumo casi no se persigue. Pero hay una trampa: al convertir una sustancia prohibida en permitida se comete un error porque beneficia a los fraccionadores.
P.: Primero, Susana Giménez; después, Sandro hablaron de pena de muerte.
C.S.: Los formadores de opinión deben saber que esto no se resuelve matando. Entiendo que ante una tragedia hay voces que se dejan llevar, pero ésa no es la forma.
P.: ¿Hay un complot de ex policía contra el Gobierno?
C.S.: Con el pasado de esta política no es desacertado pensar en bandas delictivas con uniformes o sin él que estén operativas; o mano de obra desocupada. Pero quiero ser claro: si hay nostálgicos de una Policía que ya no es, les mando el mensaje -que ya les mandé antes- que no hay lugar para ellos en la fuerza.
P.: ¿Se supo algo más de la amenaza a Scioli?
C.S.: Está en manos del juez.
P.: ¿Formó parte de una operación?
C.S.: A veces hay operaciones cruzadas, los operadores del temor y la difamación. Nostálgicos: las bandas, molestas porque hay una política contra el crimen.
Entrevista Pablo Ibáñez

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