3 de noviembre 2008 - 00:00

Suba del dólar no garantiza una mejora de las cuentas fiscales

Nadin Argañaraz
Nadin Argañaraz
Las corridas cambiarias de las últimas semanas, el alza gradual del valor del dólar (que se incrementó 8% de $ 3,15 a principios de octubre al cierre del viernes de $ 3,40) y la caída en los precios de los commodities agrícolas hacen sobrevolar la idea de que el gobierno implemente una devaluación para sostener los superávits gemelos. Sin embargo, para los economistas, no es claro el efecto que esta medida provocaría en las cuentas fiscales.

Ocurre que la menor entrada de divisas al país (por la baja en los precios de los granosque la Argentina exporta) afecta tanto el resultado comercial como el fiscal, con menos ingresos por retenciones. A esto se suma la salida de capitales, que llegó a u$s 5.400 millones en el tercer trimestre, según el último dato del Banco Central, y que en octubre se profundizó.

  • Posible impacto

  • Con este panorama, un mayor precio del dólar impactaría de manera positiva en el saldo de la balanza comercial ya que induciría a exportar más e importar menos, pero el efecto sobre el resultado fiscal no es tan evidente, ya que afectaría tanto a los ingresos (retenciones) como al gasto (pago de deuda externa nominada en dólares).

    Para el economista Federico Muñoz, el año que viene las retenciones no aportarían más de u$s 10.000 millones al fisco. Y, por otra parte, los vencimientos de deuda en dólares pendientes de financiación alcanzan u$s 6.700 millones, teniendo en cuenta capital e intereses, según detalló.Es así como, «siendo la brecha entre ambas magnitudes tan exigua, la ventaja fiscal de devaluar es despreciable». Además, agrega que la participación del cobro de derechos de exportación no llega a representar 14% del total de la recaudación, lo que justificaría aún menos una decisión en ese sentido.

  • Repercusión

    Coincide con este análisis Nadin Argañaraz, de la Fundación Mediterránea, a lo que añade los efectos de mayores presiones inflacionarias que provocaría una brusca devaluación. «No creo que el gobierno esté dispuesto a implementarlo», indicó. En ese sentido, explicó que subir el valor del dólar impactaría sobre los precios, lo que a su vez repercutiría de manera negativa en los salarios, lo que haría disminuir el consumo. «De esa manera caería también la recaudación del IVA, que es mucho mayor que la que se origina vía retenciones», detalló.

    Para Ramiro Castiñeira, de Econométrica, más allá de la pregunta de si el gobierno decide devaluar o no, los mismos datos de la economía llevan a la decisión de elevar el tipo de cambio. «La caída de los precios de los commodities, la salida de capitales y la falta de acceso a los mercados de crédito implican una restricción externa, por lo que no queda otra opción que devaluar; la macroeconomía lo exige. El gobierno puede elegir si hace una sintonía fina, como hasta ahora, o de manera brusca», explicó.

    En cambio, Argañaraz sostuvo que son varias las consecuencias que provoca una devaluación, por lo que no la ve como la mejor opción para sostener el superávit fiscal. «Antes de tomar esa decisión sería mejor reducir el gasto público como con la reducción de subsidios a las tarifas, anunciada el viernes. Hay que desandar el esquema que se creó en los últimos años», aseguró.

    La caída en el precio de la soja desde su récord de u$s 609 la tonelada alcanzado a principios de julio acumuló una baja de 44% hasta los u$s 339,88 del viernes. Así, con un valor promedio para la oleaginosa de u$s 350 para el año que viene, se estima que las exportaciones serían u$s 6.500 millones más bajas y que los ingresos por retenciones se verían reducidos en u$s 1.100 millones.
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