24 de julio 2013 - 00:26

"Suba del gasto público es la madre de la inflación"

Martín Uribe
Martín Uribe
Martín Uribe es profesor titular de la Universidad de Columbia de EE.UU. e investigador asociado del National Bureau of Economic Research. Fue economista en la Reserva Federal de los Estados Unidos. En una entrevista telefónica con Ámbito Financiero explicó en detalle todos los fenómenos existentes detrás de la elevada inflación en la Argentina, pasados y futuros. Asegura que el costo de una suba anual de los precios del orden del 30% es una pérdida de un punto de crecimiento de la economía. Graduado en la Universidad Nacional de Córdoba y doctorado en Chicago, su trabajo de investigación se concentra en el estudio de las fuentes y los mecanismos de propagación de los ciclos económicos en países desarrollados y emergentes. "Decir que para crecer hace falta inflación es falso. Está refutado por los datos. Hay muchos países que crecen a tasas superiores a las de la Argentina con una inflación menor", sostiene.

Periodista: ¿A partir de qué nivel de inflación el crecimiento de la economía se ve afectado?

Martín Uribe: En los países emergentes es a partir del 7% anual. Superados esos niveles, las economías ven afectadas la tasa de crecimiento.

P.: La Argentina obviamente está bastante por encima de esa barrera. ¿Puede estimarse cuál es el costo en materia de crecimiento de una inflación en torno al 30% anual?

M.U.:
Lo que calculé ahí es que al pasar de una inflación de 3% o 4% al año, que sería lo más normal, a una de alrededor del 30%, disminuye la tasa de crecimiento en un punto porcentual.

P.: Para el Gobierno, puede no parecer demasiado.

M.U.: Es parte de un folclore que se transmite a la gente y que en mi opinión es erróneo. Decir que para crecer hace falta inflación es falso. Está refutado por los datos. Hay muchos países que crecen a tasas superiores a las de la Argentina con una inflación menor. La inflación tiene costos altísimos. Es un impuesto, si se lo quiere ver como un impuesto, pero es un impuesto extremadamente nocivo, es irregular, que afecta la volatilidad en precios relativos, es nocivo para la inversión, para la creación de nuevas tecnologías. Además, para la distribución del ingreso. Los medios de pago son lubricantes de las transacciones y ponerles un impuesto es reducir la eficiencia de la economía. Entre todos los impuestos es uno de los más irregulares y nocivos.

P.: Pero es un impuesto que no requiere aprobación del Congreso.

M.U.: Así es. Con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, no sólo es un impuesto que no necesita aprobación del Congreso, sino que el Banco Central emite lo que desee el Poder Ejecutivo. Los límites son vagos. Con la inflación, el Gobierno envía dos mensajes. El primero es que para crecer hace falta inflación. Pero el segundo es que la emisión monetaria no genera inflación. Es igualmente falso. Estamos en un terreno misterioso, inédito, que es convivir con una inflación del 30%. Los que nos hemos educado en los 80, estábamos acostumbrados a una altísima y bajísima inflación. Este territorio del 30% es misterioso.

P.: Igual no habrá cambios en lo que respecta a la política monetaria y la inflación.

M.U.: Hay que entender cómo vinimos a estar en esta situación. La magnitud de la crisis de 2001 y 2002 fue similar a la Gran Depresión en EE.UU. Fue más corta, pero de igual magnitud. Cuando Néstor Kirchner asumió, la recuperación fue extraordinaria. El Gobierno tuvo un apoyo también extraordinario con control de las dos cámaras y pudo cometer todo tipo de excesos en la parte económica. Esa situación es palpable. Ahora la gente hará un chequeo en las elecciones. Si se ve la crisis de la cual se partió, se entiende. Roosevelt, si hubiese seguido viviendo, hubiera terminado una tercera presidencia. Entró en el medio de la Gran Depresión del 30. Lo siguieron votando hasta que murió. En este entonces no había límite para dos mandatos consecutivos. Con Washington se había puesto un límite implícito. Después de Roosevelt se lo hizo explícito.

P.: De todas maneras, el germen de la inflación es el gasto público. La emisión se hace para financiar al Tesoro.

M.U.: Absolutamente. El gasto es la madre de la inflación y este problema es aún más severo cuando el BCRA pierde autonomía. Es menor cuando tiene autonomía y el Gobierno tiene dos opciones, bajar el déficit o defaultear la deuda pública. Aquí es financiarse con emisión de dinero. Y es la inflación que estamos experimentando.

P.: El hijo a su vez de la inflación es el dólar, que actúa como refugio.

M.U.: Absolutamente. El dólar estará aumentando al 30% en tanto y en cuanto el Banco Central siga emitiendo al 30%. Si las cuentas se desbordan y necesitan más emisión, el dólar subirá más. Un mes o dos puede variar, pero si se ve un año, se devalúa a la misma tasa que la expansión de los medios de pago.

P.: ¿No le llama la atención que con un bajo nivel de endeudamiento, el riesgo-país sea tan elevado?

M.U.:
El pasado, el presente y el futuro condenan. No tiene otra cosa que ser alto el riesgo-país. Los contratos no se respetan. Aunque se deban dos pesos, se desconfía de que se pague.

Entrevista de Guillermo Laborda