22 de diciembre 2008 - 00:00

Suba salarial 2009 tendrá un tope oficial del 13,5%

El Gobierno ya tiene cerrado cuál sería el porcentaje de incremento promedio para las negociaciones paritarias de 2009. Los principales gremios del país, comenzando por los camioneros de Hugo Moyano, tendrían que cerrar acuerdos con los representantes empresarios que incluyan un tope de incrementos salariales de 13,5% (un promedio daría 12%), según el sector, y pagaderos de una sola vez entre marzo y junio, según el cronograma de negociaciones salariales. El porcentaje parte de lo que quiere imponer el Gobierno para el próximo año, de la tesis general del kirchnerismo sobre cómo tiene que ser la política de recuperación salarial de los trabajadores: 5 puntos porcentuales más que la inflación. Como se supone que el incremento del Indice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el INDEC (organismo que promete un 2009 tan entretenido como 2008) llegará como máximo al 8%, el ajuste salarial se debería ubicar cinco puntos por encima de ese porcentaje. Esta fue la fórmula que se respetó durante los primeros tres años de negociaciones colectivas del Gobierno de Néstor Kirchner, cuando se reabrieron las discusiones paritarias. Sin embargo, el mecanismo inflación más cinco puntos se dejó de lado al compás de las alquimias de Guillermo Moreno en el INDEC. En paralelo con los cálculos del secretario de Comercio Interior, el titular de la CGT, Hugo Moyano, estableció negociaciones sobre la base de su propio cálculo inflacionario (la del supermercado, según el propio camionero), lo que ubicó la negociación de 2007 en un 16% y la de este año en un 19-20%. Como se ve, arriba de 12 puntos porcentuales más que la inflación oficial. Así y todo, Moyano insiste hasta estos días en la necesidad de un plus salarial de entre 200 y 500 pesos para cubrir el desfase inflacionario de la mitad de año.
La cifra del 13,5% como tope parte de un cruzamiento de información entre el Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada, el de Producción de Débora Giorgi y el de Economía de Carlos Fernández, junto con la Jefatura de Gabinete de Sergio Massa. El dato fue luego avalado por Cristina de Kirchner el viernes, cuando la Presidente volvió de Brasil y se reunió en Olivos con Massa y el titular de la ANSES, Amado Boudou.

Negociaciones

Ahora será tarea de Néstor Kirchner completar la estrategia oficial. En los próximos días tendrá que comenzar a negociar con Hugo Moyano el cierre del acuerdo con la pauta de un 13,5% máximo. La hipótesis oficial es que en 2009 pase lo mismo que ocurrió desde 2007: que el titular de la CGT llegue a la Casa de Gobierno con algunos representantes de la conducción de la central obrera y rubrique, entre otros, para los camioneros, taxistas, construcción, plásticos, comercio y bancarios este tope de aumento salarial, para que sirva de pauta para el resto de las negociaciones paritarias.
Especial interés tiene el Gobierno en que dos sectores particulares adopten esta posición: las terminales automotrices y la siderurgia. Los primeros, incluyendo las concesionarias, venían protagonizando un conflicto directo por el reclamo de incrementos salariales superiores a 30% para este año, lo que derivó en algunas jornadas de cortes de calles, incluyendo la Panamericana y la General Paz. El enfrentamiento quedó congelado por la llegada fulminante al país de las consecuencias de la crisis económica internacional y la situación de las plantas automotrices, incluyendo la amenaza constante de pérdida de puestos de trabajo. Por ahora las empresas, incluyendo los autopartistas, perciben con espanto cualquier intención de negociar incrementos salariales durante los próximos meses (incluyendo el primer semestre de 2009).
El otro sector problemático es el de la siderurgia. Se sabe que el titular de la UOM, Antonio Caló, tiene desde hace varios meses otro porcentaje en la cabeza y que presionará para lograr un incremento salarial no menor al 20% durante el próximo año. El Gobierno trabajará puntualmente en este sector para moderar el reclamo sindical, bajo la presión de las políticas activas y el dinero público que se está destinando a proteger a la siderurgia y la metalúrgica argentinas ante la amenaza de productos importados. Desde los privados, al igual que las terminales automotrices, la percepción es aún peor. Hace unas semanas, desde el tradicional seminario de fin de año que Techint les da a sus proveedores, la mayoría pymes, se planteó un escenario de recesión y severa crisis sectorial para 2009, incluyendo la necesidad de trabajar con salarios congelados en el próximo ejercicio como condición de mantener la competitividad y, como consecuencia, los puestos de trabajo. Hay un tercer sector en conflicto: los bancarios de Juan José Zanola. Se trata de otro rubro en plena crisis y con más posibilidad de avanzar en despidos y cierres de sucursales que de otorgar aumentos de sueldos en abril. De hecho, para enero está prevista una embestida de los bancarios, incluyendo paros y movilizaciones, como contrapartida por no haber paralizado la actividad a principios de mes y antes de la Navidad. La Bancaria insiste en asegurar que hay despidos. Queda por discutir si las provincias y los municipios están dispuestos a otorgar este nivel de incremento. Especial atención deberá seguirse con las negociaciones en la Ciudad de Buenos Aires, donde Mauricio Macri podría llegar a gobernar sin Presupuesto ni aumentos de ingresos como para atender a estas subas salariales de los municipales.

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