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Subtes: cambio sindical clave y amenaza de paro
Ayer fue un día trascendente en la historia del sindicalismo contemporáneo. La "compulsa de afiliados" que organizó la cartera laboral para determinar qué gremio ostentará el monopolio de representación en el subte no registra antecedentes de semejante visibilidad y encendió luces de alarma en las organizaciones tradicionales enroladas en las distintas versiones de la CGT. Por la tarde, en una conferencia de prensa, los "metrodelegados" de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) celebraron al dar por hecho que en las próximas horas el ministro Carlos Tomada firmará el expediente de otorgamiento de personería.
El trámite llevaba más de dos años y había sido cruzado por variadas presentaciones administrativas y judiciales para intentar suspenderlo. En los últimos días, luego de que Trabajo confirmara para ayer la audiencia en la que debían cotejarse las cantidades de afiliados de cada organización (la normativa prevé que la personería queda para la que prueba tener como mínimo 10% más de inscriptos que la otra) la UTA había dicho que concurriría, aunque finalmente no lo hizo y presentó una nueva impugnación.
Roberto Fernández, jefe del gremio de choferes de colectivos y micros, le dijo a este diario que la UTA insistirá con rechazar el trámite por entender que "no fue convocado en tiempo y forma" y que a juicio del sindicato la convocatoria infringe la ley de Asociaciones Sindicales, un argumento que ya había sido refutado antes por el ministerio. Y cuestionó con dureza a Tomada: "el ministro está entregando personerías para después tener trabajo como abogado de esos gremios".
El dirigente avisó que hoy mismo podría haber un paro de colectivos, aunque aclaró que la medida de fuerza estaba en análisis previamente "por cuestiones de inseguridad" de los choferes. Para Fernández, la activación del trámite pedido por la AGTSyP fue "una factura" del oficialismo por la adhesión de la UTA a los últimos paros nacionales, clave para su contundencia.
La compulsa de ayer mantuvo en vilo a buena parte del sindicalismo pero también a la dirigencia política. Daniel Scioli envió a emisarios para indagar e incluso dejó entrever su interés en una eventual suspensión de la audiencia. Tanto Scioli como un sector del Ejecutivo temían por la reacción de la UTA en el último tramo de la campaña. De hecho, en Trabajo llegaron a sugerir una segunda convocatoria para privar de argumentos al sindicato de colectiveros, pero el aviso de los "metrodelegados" -alineados al Gobierno nacional- de que la respuesta sería un paro inmediato de subtes desactivó esa alternativa.
Roberto Pianelli, líder de la AGTSyP, explicó ayer que luego de la audiencia de ayer Tomada tendrá diez días para firmar la personería gremial a su favor. Con ese documento, en función de la normativa vigente, el sindicato será el único facultado a negociar convenios colectivos de trabajo, recaudar cuotas de afiliación entre el personal de Metrovías y representar a los trabajadores ante un conflicto.


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