Subtes: PRO frena traspaso por cambios en gabinete K

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El jueves apunta como un día cargado para el macrismo. La jornada arrancará con la tradicional interpelación semestral a jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y seguirá con el desafío a los docentes (ver nota pág.14), pero además, en teoría, vence el plazo que se impuso el Gobierno nacional para concretar la transferencia del control total de las líneas de subterráneos a la órbita de Mauricio Macri.

Al menos en palabras, el titular de Tránsito del kirchnerismo, Juan Pablo Schiavi, anticipó, en medio de la tensión que generó la oferta K y la contraoferta PRO, que el 1 de diciembre buscará que Macri se haga cargo del transporte y que si no, intentará un camino por la vía judicial para concretar el pase. Hasta Cristina de Kirchner mortificó en dos oportunidades al jefe de Gobierno por desairar la propuesta.

El kirchnerismo le ofrece a la Ciudad de Buenos Aires mantener por un año la mitad de los subsidios que recibe la empresa concesionaria para no aumentar el pasaje que en la actualidad cuesta $ 1,10. El PRO, en la negociación que llevan adelante María Eugenia Vidal, Rodríguez Larreta y el presidente de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), Juan Pablo Piccardo, le pide extender el subsidio que anualmente representa $ 706 millones, hasta 2017 y que el Gobierno nacional invierta junto con la Capital Federal, u$s 1.000 millones en mejoras.

La negociación está trabada, y según confían desde el macrismo, no habrá por parte de la Ciudad de Buenos Aires movimiento alguno para recomponer las conversaciones. «A menos que ellos nos llamen, nosotros no lo vamos a hacer, por lo menos durante esta semana. Esa es la idea», aseguraron a este diario allegados a las negociaciones del lado del PRO.

Reemplazos

El argumento es que, hasta el 10 de diciembre no tendría que formalizarse acuerdo alguno. En el PRO ahora piden tener certeza de qué funcionarios seguirán en sus puestos tras la reasunción de Cristina de Kirchner y hasta consideran que esa debería ser una meta también del kirchnerismo con respecto al Gobierno de la Ciudad, aunque en ese caso Macri ya anticipó que solamente reemplazará el cargo vacante que deja Vidal, y nombrará dos ministros nuevos en áreas que ya se crearon por ley.

Como sea, el macrismo pintó el calendario con otro argumento en rechazo a recibir el control de cinco líneas de subterráneos porteños y el Premetro esta semana, como dice la carta-acuerdo que le presentó Schiavi y que rechazarán con un contra documento que el kirchnerismo calificó de «disparate».

Macri, que delegó las conversaciones y los anuncios en su futura vicejefa, anticipó por su parte la posibilidad de un aumento en las tarifas del pasaje, pero los funcionarios PRO consideran que esa suba tiene que coincidir con la del boleto de colectivo y aún cuando el Gobierno nacional está dispuesto a implementar un ajuste, el PRO habría rechazado también la propuesta de compartir el anuncio del aumento. En algo hay coincidencias. Desde las dos administraciones hablan de una autoridad metropolitana en materia

de transporte que coordine tanto subtes como colectivos y trenes que atraviesan la Capital Federal
y que los subsidios podrían mantenerse a través de la tarjeta SUBE solamente para quienes más lo necesiten.

Aspereza

Macri, ayer, en otra sintonía, pareció ofrecer un mensaje conciliador al Gobierno, tras la tensión que generó la polémica por la transferencia de los subtes que termina dando inicio a otro período de cohabitación entre el mandatario porteño y el Gobierno nacional más áspero que el que terminan.

El jefe de la Capital Federal, de paseo por la provincia de Catamarca, aseguró: «Soy muy optimista sobre el futuro de los argentinos. Siento que nos hemos dado cuenta definitivamente de que lo que nos pase depende de nosotros y que hemos tomado la decisión de salir adelante, que es la hora de la Argentina más allá de los dirigentes». El mandatario explicó que le debía a su hijo un viaje compartido y salió a recorrer San Juan, La Rioja y Catamarca en automóvil.

«Lo he vuelto a comprobar acá en Catamarca, en San Juan y en La Rioja: la gente está contenta y con ganas de hacer cosas», dijo Macri, quien pidió no hablar de política.

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