6 de marzo 2009 - 00:00

Suiza, candidata a lista negra

Ginebra - «No nos interesa aceptar fondos de origen ilícito», aseguró ayer el presidente de Suiza, Hans Rudolf Merz, en medio de una tormenta política vinculado a la legislación helvética que protege el secreto bancario. A los reclamos presentados por Estados Unidos respondió: «El secreto bancario está intacto y permanecerá intacto. No es absoluto y no se aplica en el caso de un proceso judicial; protege la privacidad, no el fraude fiscal».
El primer mandatario dijo que «el hecho de que el secreto bancario sufra ataques no es nuevo, pero han aumentado a causa de la crisis». Francia ha identificado con nombre propio a Suiza como uno de los candidatos a ser incorporado a una «lista negra» de paraísos fiscales pasibles de sanciones.
Al mismo tiempo, el principal banco de suiza, UBS, sufre fuertes presiones de Estados Unidos para levantar el secreto bancario de miles de sus clientes estadounidenses. Esta situación ha puesto al Gobierno suizo en una situación muy comprometida. Merz recordó que Suiza y la UE tienen un acuerdo sobre fiscalidad del ahorro (ciudadanos de la comunidad con cuentas en bancos suizos) y que además tiene tratados sobre doble tributación con más de 70 países. En ese sentido, sostuvo que su Gobierno está dispuesto a ampliar el primer acuerdo en términos «geográficos y sustanciales», pero consideró que antes los miembros de la UE deben «llegar a un entendimiento entre ellos mismos».
Esto, bajo la condición de que se preservará la figura del secreto bancario que forma parte de la «mentalidad» para proteger la esfera privada. «No veo ninguna razón para que tengamos que renunciar a ello», dijo Merz y recordó que también países como Austria y Luxemburgo aplican el mecanismo.
Merz, que a la vez es ministro de Finanzas, señaló que se opone a catalogar la evasión de impuestos igual que el fraude fiscal, propuesta hecha recientemente por la ministra de Justicia suiza, Eveline Widmer-Schlumpf. «Yo no puedo imaginarme renunciar a esta diferenciación, sería romper con la tradición, fijada en el derecho suizo», indicó. Actualmente, las entidades financieras del país no están obligadas a entregar datos de sus clientes por evasión tributaria, algo que sí prevén las leyes en el caso de fraude fiscal.
Según Merz, Suiza enfrenta tres alternativas para reaccionar a la presión internacional. O no contraviene el secreto bancario o lo anula. El ministro se manifestó a favor de una tercera opción: un desarrollo dinámico de la disposición. Sin embargo, no dio detalles sobre la propuesta. El Gobierno decidirá mañana cuáles serán las opciones estratégicas a seguir por la delegación del Consejo Federal.
Agencias DPA y EFE

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