Las provincias tabacaleras se sumaron a las quejas por la reforma impositiva que está impulsando el Gobierno; y amenazan, como sus primas de la industria citrícola y azucareras, a no votar la reforma tributaria en particular en los artículos que corresponden a esta carga. La protesta se concentra, fundamentalmente, en Misiones y Corrientes. Ambas también se oponen a la aplicación de impuestos internos a las gaseosas azucaradas junto con Entre Ríos, Tucumán y Santiago del Estero, entre otras.
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En el caso de la industria tabacalera, la queja es por la aplicación de nuevas cargas impositivas, en un sector que ya viene castigado desde hace años; pese a que se trata de un rubro donde el país es sexto productor de tabaco en el mundo y segundo en la región. La situación compleja comenzó en mayo de 2016, con la suba del 60 al 75% de la alícuota de impuestos internos en el sector; convirtiendo a la Argentina como el país con mayor carga tributaria en América Latina, superando el 80% del valor final de venta promedio. Además, y por la forma en que está aplicado el cóctel tributario sobre el rubro tabacalero, la estructura es "circular" (según la jerga contable); ya que los impuestos interactúan entre sí, burocratizando y haciendo compleja la administración de esos impuestos. Desde la industria se asegura que ese incremento en la presión provocó un crecimiento exponencial de los volúmenes de contrabando de cigarrillos en el país.
Este panorama, afirman en el noreste argentino, se agravaría se aplicara la nueva presión tributaria. Si bien, en el texto original, el impuesto interno baja a 70%; como contrapartida se reemplazará el impuesto interno mínimo a $28, de los actuales $22. Además, se modifica la alícuota de cigarros y cigarritos que pasará del 16% al 20%, fijándose un impuesto mínimo de $20 por paquete de 20, mientras la alícuota del tabaco para armar pasará del 20% al 25%, con un impuesto mínimo de $ 40 por bolsa de 50 gramos. Esto implica que aumenta la presión tributaria, sobre todo en aquellos tramos de categoría de precio más bajo, justamente los que compiten en precio con el tabaco ilegal; el "rubro" que más creció desde 2016. Según fuentes de la industria, el mercado legal podría caer en más de 6% con la nueva presión tributaria, alcanzando el mercado niveles de evasión similares a los brasileños donde llega actualmente al 48%.
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