Cristina de Kirchner fue operada ayer en una clínica de Pilar de un carcinoma en la tiroides, en una intervención que los médicos responsables calificaron de exitosa. La Presidente ingresó al hospital a primera hora de la mañana y fue internada para los preparativos de la operación, que comenzó a las 8 y se prolongó durante tres horas y media. Después de reponerse de la anestesia quedó en una habitación del segundo piso del hospital, en donde permanecerá aislada hasta el sábado próximo. En ese piso hubo sólo médicos, asistentes y algunos familiares (hijos, cuñada). En un segundo círculo se movieron el secretario presidencial, Oscar Parrilli, y el vocero Alfredo Scoccimarro, quien cerca del mediodía dio un informe de los médicos en el que se detallaba que se le había extirpado la glándula tiroides, que la mandataria se había recuperado de la anestesia y que la intervención podía considerarse un éxito. Algunos funcionarios se acercaron a los alrededores del hospital, pero no fueron autorizados a ingresar; permanecieron junto a centenares de activistas que jaleaban por la salud de la Presidente bajo un sol inclemente. Amado Boudou, mientras se desarrollaba la intervención, permaneció en su despacho del Banco Nación, donde recibió a funcionarios de Economía y AFIP que le acercaron los números de la recaudación. Estará a cargo del Poder Ejecutivo hasta el 24 de enero, cuando la Presidente reasuma después de su convalecencia. (Ver págs. 2 y 3.)
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