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Surgen inéditos signos de fortaleza en la disidencia iraní
El régimen iraní continuó ayer la ola de arrestos tras haber ultimado el domingo a 12 disidentes, según se reconoció oficialmente. Entre los detenidos figuran dos allegados del ex presidente reformista Mohamed Jatami, y tres de los principales asesores de Mir Husein Musavi. Uno de ellos es el conocido historiador y defensor de los derechos humanos Emad e-Din Bagui. La ola represiva, que se había originado en junio pasado por las protestas contra el fraude que consagró al ultra Mahmud Ahmadineyad, recrudeció el fin de semana, en ocasión de la celebración de la Ashura de los chiitas. Durante los disturbios, se comprobó que los manifestantes ofrecieron resistencia a las temibles policías y milicias del régimen, a la vez que más voces se animan a criticar a la teocracia.
Una mujer iraní herida el domingo muestra la señal de la victoria. Durante los incidentes de ese día, los manifestantes les hicieron frente a la Policía y a las milicias Basij, en un desafío inédito.
Aunque la intervención de las fuerzas de seguridad puede traducirse en éxitos a corto plazo, quedó demostrado que los manifestantes no sólo regresan una y otra vez a las calles, sino que se defienden de la violencia policial.
De acuerdo con un informe de la Policía, el fin de semana también resultaron heridos a manos de los manifestantes una decena de agentes.
Las imágenes de manifestantes furiosos que arremetían contra los efectivos y prendían fuego los móviles de la fuerza circulan actualmente por internet. «Realmente la situación está adquiriendo nuevas dimensiones de consecuencias muy peligrosas», comentó un politólogo en Teherán.
Muchos observadores cuentan con que las muertes de 12 manifestantes durante la festividad del Ashura se traducirán en una intensificación de la ola de protestas. «Incluso el Sha respetaba la Ashura (y no empleaba la violencia)», indicó el clérigo moderado Mehdi Karrubi, que se había postulado como candidato presidencial en las pasadas elecciones frente el conservador Mahmud Ahmadineyad.
Tampoco las detenciones de disidentes, entre ellos colaboradores del ex presidente Mohamed Jatami, ni las duras penas de prisión contra ellos, dieron demasiados resultados al Gobierno. «Tratar y castigar a antiguos miembros del Gobierno como a disidentes los convierte en héroes a ojos de los demás», sostuvo un activista reformista.
«Hasta hace poco se tenía por disidentes a monarquistas y liberales seculares; ahora un gran ayatolá, dos ex presidentes, un ministro y presidente parlamentario son nuestros principales disidentes», prosiguió el activista.
Actualmente, el cuarteto en la oposición está integrado por los dos ex presidentes Jatami y Akbar Hashemi Rafsanyani, el ex primer ministro Mir Husein Musaví y Karrubi, presidente del Parlamento. El mentor religioso de la oposición fue el gran ayatolá Husein Ali Montazeri, que murió la semana pasada a los 87 años.
Exigencias
No sólo grupos de disidentes consideran que Ahmadineyad y su Gobierno deben actuar. También sectores conservadores exigen una solución política. «Es más fácil de decir que de hacer, porque la crisis sólo llegará a su fin si Ahmadineyad se retirase», opinó un periodista iraní.
Algo aparentemente muy lejos de las intenciones del actual mandatario. «La oposición y sus protestas no repercuten sobre la unidad del país, el Gobierno es hoy diez veces más fuerte que hace un año», sostuvo Ahmadineyad, aunque el panorama el día del Ashura, el domingo, era distinto: miles de sus opositores se lanzaron a las calles coreando «muerte al dictador» y conductores los apoyaron con un ensordecedor concierto de bocinas.
Aunque la prensa extranjera no está autorizada a informar sobre las protestas, y los medios estatales son utilizados más bien con fines propagandísticos, el movimiento verde de Musaví puso en marcha varias páginas web como alternativa.
«Cada uno de los verdes debe convertirse en medio de información», dijo Sahra Rahnavard, la esposa de Musaví. De este modo, los relatos de testigos oculares son valorados por estas páginas web y empleados como noticias.
El fin de semana fueron detenidos de nuevo más de 300 manifestantes. La televisión estatal informó de elementos utilizados por los enemigos del país (Occidente) para derrocar al establishment islámico.
La agencia de noticias estatal IRNA tachó a Jatami, Karrubi y Musaví de «triángulo de la agitación». Hace tiempo que se habla de dar pasos legales contra los líderes opositores que Ahmadineyad tildó de «agentes extranjeros». IRNA se refirió a las protestas como «rebelión de los extraños».
«Estos tres deberían tener cuidado de no acabar pronto en el contenedor de desechos de la Historia», advirtió Ali Resa Jabari, un alto general de la Guardia Revolucionaria.
Agencia DPA

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