TAMBALEA G-20 POR TENSIÓN CON ALEMANIA

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El Air Force One arribará escoltado por una flota de aviones cargueros de la Fuerza Aérea con 35 automóviles que llegarán embarcados desde Washington y que luego serán trasladados al resto de Europa. Junto con ese equipamiento viajarán también a Londres el helicóptero Marine One, que lo llevará desde la base de Stansted, donde aterrizará toda la delegación estadounidense hasta la residencia del embajador de EE.UU., donde dormirá junto con su esposa Michelle, en Regent's Park.

Obama llega a Londres en medio de un confuso episodio que aún se está investigando sobre un atentado que se había organizado contra el G-20. La Policía informó ayer que desarmó un ataque planeado contra la cumbre y que arrestó a cinco personas en la ciudad de Plymouth, en Devon, que contaban con un arsenal y «dispositivos sospechosos».

Los detenidos son varones de 16, 19 y 25 años y dos mujeres de 20 que fueron arrestados durante los últimos dos días en redadas, por aplicación de la Ley Antiterrorista, pero no quedó en claro el origen de la supuesta organización terrorista.

«Se hallaron materiales para preparar bombas y creemos que también manuales terroristas. Parece que los arrestos están conectados con la cumbre del G-20 esta semana en Londres», dijo Scotland Yard. Pero poco después hasta la Policía tuvo que reconocer que «el grupo estaba en posesión de material no tanto porque hubiera causado heridos, sino trastornos».

Era el único punto que le faltaba a una ciudad que ya está sitiada por cuerpos de seguridad de diferentes países. Ayer comenzó también una visita de Estado a Gran Bretaña el presidente mexicano, Felipe Calderón. Se reunió con Gordon Brown y luego emitieron un comunicado conjunto en el que ambos se comprometen a apoyar una reforma en los organismos internacionales, incluida las Naciones Unidas, los controles sobre el medio ambiente y la economía global. También se comprometieron a mantener abiertos los mercados al comercio mundial, combatir la pobreza y avanzar en una reforma de los organismos internacionales de crédito. Palabras más o menos, es lo que sostienen todos los países que concurren a la cumbre.

Pero Calderón llegó a Londres también con advertencias a los EE.UU. Dijo que el Gobierno de Washington está sufriendo presiones de distintos sectores de la economía que podrían condicionar medidas contra la crisis y hacer más lenta la recuperación. Y no fue discreto para denunciarlo: «El Gobierno del presidente Obama está sufriendo presiones muy fuertes de sectores afectados por la recesión y eso puede complicar el actuar correctamente», dijo.

Cristina de Kirchner se verá sometida a las peores tentaciones que pueda sufrir una mujer durante su estadía en Londres. El hotel que eligió la Presidente para alojarse en esta ciudad está ubicado en una de las zonas más elegantes de la ciudad, en Knightsbridge, y no sólo por sus construcciones. Es el centro de la alta moda londinense. De hecho, la cuadra del hotel Carlton Tower es una suerte de Via Condotti de Gran Bretaña, pero con una acumulación de marcas y diseñadores top que los italianos no podrían haber imaginado. Así ni bien cruce la puerta del hotel la Presidente se encontrará que tiene como vecinos, todos juntos y en no más de una cuadra y media, las marcas más conocidas de la moda internacional, entre ellas la del diseñador de zapatos Jimmy Choo, cuyos stilettos tanto gustan a Cristina de Kirchner y que hizo famosos el personaje Carrie Bradshaw en la serie Sex and the City. Imposible encontrar en otro lugar del mundo semejante concentración de marcas. Pero existe una limitación: aunque casi todas las vidrieras de Londres reflejan el impacto de la crisis con liquidaciones y rebajas del 50%, en esa cuadra no aparece una sola oferta.

Mientras se desarrolle la cumbre del G-20 habrá en Londres otra cumbre paralela en contra de los países participantes. El sábado pasado hubo un primer ensayo de la protesta que se verá esta miércoles y jueves durante las deliberaciones del grupo y en simultáneo con otra en la ciudades de Berlín y Strasburgo.

El sábado, unas 35 mil personas marcharon por Londres bajo el lema «El pueblo ante todo». Protestaron pidiendo planes de salvataje que no apunten sólo a los bancos y empresas. Son, en general, grupos que coinciden con las marchas de los «globalifóbicos», asociaciones en contra de la globalización que se hicieron famosas en los 90. Ahora se ven por Londres carteles de grupos como «Stop The War Coalition», que piden trabajo y no bombas, «Amigos de la Tierra» y el «Congreso de Sindicatos», que nuclean a trabajadores británicos.

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