También en el barro pueden crecer las flores

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Apetito para el riesgo siempre hay. Claro que no para cualquier riesgo. Esto tal vez sea la mejor explicación de por qué en una rueda que tuvo más en negativo que en neutro (llamar positivo al 0,15% que trepó ayer el Dow cerrando en 12.289,53 puntos parece algo exagerado; el NASDAQ retrocedió un 0,05% y el S&P 500 avanzó un 0,05%) una empresa Argentina lanzó sus acciones por primera vez a la cotización pública, con tal éxito que treparon más del 25%. Esta franquiciante de la más famosa cadena de fast food se ha extendido en los últimos años de manera de tener unos 17.000 locales por toda América Latina (la mayor concentración es en Brasil), lo que para muchos la convierte en el medio ideal de jugar al riesgo latinoamericano (no olvidemos que su hamburguesa estrella se usa como proxy de la verdadera paridad de las monedas y últimamente como medida de la verdadera inflación: así por ejemplo, entre 2000 y 2010 la inflación oficial anual Argentina -el país más mentiroso del mundo- promedió más del 9% menos que la suba real de los precios). Con una capitalización de más de u$s 4.500 millones, la firma ha pasado a ser la empresa más grande y su dueño, el hombre más rico de la Argentina. La justificación a por qué la sesión bursátil tuvo más de negativo que de neutro (recién pasadas las 15, el Dow se ubicó del otro lado de la línea neutral) se vinculó para algunos con el incremento inesperado de los pedidos de seguro por desempleo y los datos no del todo buenos de la inflación mayorista.

La explicación al porqué de la suba se vinculó con la aprobación en la Cámara baja del presupuesto 2010-2011 y una apuesta a los balances por ingresar tras el cierre, en especial Google.

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