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“Tanto psicoanálisis en teatro frustra la comunión con la gente”
Alejandra Ciurlanti dirigirá a Mike Amigorena en «La noche antes de los bosques», del reconocido autor francés Bernard-Marié Koltés.
Dialogamos con la directora en un alto de los ensayos de «La noche antes de los bosques», del reconocido autor francés Bernard-Marié Koltés (muerto de sida en 1989, a los 41 años). El estreno está previsto para el 23 de enero próximo en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza.
Periodista: ¿Cómo definiría a esta obra de Koltés?
Alejandra Ciurlanti: El universo de Koltés es surreal, pertenece al mundo de los sueños y del inconsciente. También es rico en ideas, pero no se trata de un teatro político ni de conflictos psicológicos, sino de un plano existencial. Lo que pasa es que el teatro actual está tan imbuido de psicoanálisis -y esto se lo dice una psicoanalista- que muy pocas veces se genera la comunión con el público. Nosotros no tenemos línea editorial ni venimos a decir: «hay que vivir así o hay que vivir asá». Este es un texto poético y emocional. Trata de un hombre que en una noche de extrema soledad intenta seducir a otro y convencerlo de que permanezca junto a él. Con ese motivo invoca a su padre, a su madre y a la sociedad misma. Es un momento de revelación, de epifanía, que cualquiera de nosotros podría haber experimentado.
P.: ¿Esta obra tiene algún punto en común con «La soledad en los campos de algodón»? Allí también los hombres se relacionan por la violencia o por el don de la palabra.
A.C.: Yo no lo veo. Le confieso que a mí me gusta más esta obra. Es más concisa y, además, el hecho de que aquellos con quienes habla el protagonista no estén presentes le da un aire surrealista y mágico que a mí me gusta mucho.
P.: ¿Por qué eligió a Mike Amigorena como único intérprete? En España se estrenó una versión para seis actores...
A.C.: Pensé en Mike desde el primer momento. Es un actor excepcional y muy inteligente que comprendió rápidamente el punto de vista de esta puesta. Nuestra identificación intelectual fue inmediata.
P.: Qué curioso, en las entrevistas él suele presentarse como un vago que no lee y que se dedicó al teatro porque no sabía hacer otra cosa...
A.C.: Yo me encontré con una persona muy responsable y formal, un obsesivo del trabajo y los horarios. Su racionalidad es extrema. Yo diría que es casi lo opuesto a la imagen que los medios ofrecen de él. Además, es amoroso, familiero, tranquilo, respetuoso... Para mí fue una sorpresa, porque trabajé con actores, a los que quiero mucho, que son muy neuróticos. El, en cambio, ¡cero conflicto! Es el actor que menos problemas me ha dado.
P.: Nada que ver con la imagen que ofrece en los shows del grupo Ambulancia: todo maquillado, con el pelo batido e indumentaria femenina. Cambiando de tema, ¿qué clase de público cree usted que va convocar Amigorena luego de su paso por «Los Pells»?
A.C.: No nos olvidemos de que Mike hizo mucho teatro. Yo lo vi en «Shakespeare comprimido» y en «El niño argentino» de Mauricio Kartún. Este es su regreso a la escena, y con una obra muy diferente. A mucho les va a sorprender su labor en este drama. Hace seis meses que estamos trabajando intensamente junto a Alberto Negrín en escenografía, Eli Sirlin en diseño de luces, Ivan Wyszogrod, cuya música es también protagónica dentro de la obra, y Diana Szeinblum, a cargo de las coreografías.
P.: La obra sugiere un clima bastante febril.
A.C.: Sí, es un texto que pide inteligencia caliente, sangre, mocos, transpiración, gritos, llanto... porque el protagonista está desesperado. Siente un gran dolor y además es presa de sus contradicciones. Al principio se lo ve armado de certezas, pero éstas se le derrumban al instante siguiente. En cierto modo nos demuestra que todos somos extranjeros, que en algún momento podemos sentirnos mal con nosotros mismos o desconocer quiénes somos.
P.: ¿Qué representa el bosque?
A.C.: Aquí concretamente es un lugar de discriminación, donde no se aceptan a los diferentes. El dice: «yo conocía a un general que mataba a todo lo que se movía, a todo lo que fuera diferente del color de las hojas». Ese bosque es algo temible, censurador, que no respeta lo individual y por otro lado está la sociedad que masifica al hombre. En la ciudad está todo organizado por zonas: la zona de las mujeres, la de los hombres, la de los homosexuales, la zona de pensar, la zona de trabajo, la zona de diversión.
P.: ¿Usted qué siente por este personaje?
A.C.: Me da mucha ternura, porque a mí me atrae la gente que muestra sus debilidades y sus problemas. Siento que eso les da más grandeza. La gente sin fisuras, que ve todo bien y no tiene ningún conflicto, me da un poco de miedo.
Entrevista de Patricia Espinosa


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