En esta columna no hacemos pronósticos. Las veces en que aparece algo parecido a una proyección de los precios o mercado, son contadas y su objeto es únicamente presentar a los lectores distintos escenarios -plausibles- para que saquen sus propias conclusiones. Si de alguna manera parece que acertamos, esto no tiene que ver con ningún poder especial, sino con la prudencia, la casualidad, la ineficiencia del mercado (dicho esto, nos gustaría que alguien demostrase que nuestras advertencias suman más dislates que dianas). Una semana atrás alertábamos a nuestros lectores sobre la posibilidad que el Promedio Industrial se desbarrancase en el cortísimo plazo entre un 4% y un 7%. Lamentablemente, con el 1,06% que cedió ayer el Dow al cerrar en 16.141,74 puntos (si no fue peor, fue por la necesidad de cubrir posiciones vendidas en la segunda media rueda), la realidad parecería darnos la razón. Pero vamos por partes. Seguidillas de cinco mermas consecutivas no son raras (la última es la de enero/febrero de este año). Incluso la magnitud de la merma actual no es realmente extraordinaria (5,02% frente al 5,44% cedido al 23/11/11 combinado con una ristra de 4 ruedas descendentes). Motivos para justificar lo que estamos viendo, huelgan; por lo pronto una situación económica que, como hemos insistido una y otra vez, está lejos de ser buena y empresas que están llegando al límite de su capacidad de ajuste (si quiere súmele la cuestión geopolítica y dirigentes que no están a la altura de las circunstancias; las referencias puntuales son sólo escusas).
Así que en realidad no está sucediendo nada alarmante (todo era previsible y lo hemos avanzado varias veces en los últimos meses: petróleo, tasas, dólar, etc.), de hecho tal vez lo que vemos sea una cuestión "estructural" de ajuste del "valor del riesgo" (en un mercado distorsionado de manera sin precedente por los bancos centrales), lo que siempre es bueno, aunque sea doloroso para algunos.
Esto no significa que no reconozcamos que en algunos inversores hay temor. Pero hay temores subjetivos y objetivos. Si puede, háganos un favor y realice un paralelo con septiembre de 2008. ¿Se acuerda de Pirulo?, tenga mucho cuidado.
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