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Tarjetas: dicen que no subirá el pago mínimo
El Gobierno no sería ajeno a esta decisión: sus funcionarios habrían actuado rápidamente en cuanto comenzó a circular en el mercado la especie de que las entidades iban a incrementar el porcentaje del mínimo a pagar.
Varios banqueros consultados por este diario confirmaron la especie; uno de ellos incluso dijo que «si bien nos preocupa lo que está pasando con el dólar y que los depósitos estén cayendo levemente, el aumento del pago mínimo sólo puede producirse en una etapa de gran agravamiento de la situación, y estamos muy lejos de eso».
En este sentido, todas las fuentes consultadas aseguraron que tampoco van a tocar la tasa de interés,
a menos que la situación se complique más. En los bancos de primera línea la financiación con tarjeta de crédito se sitúa entre un 30% y 40% anual, un valor que en el caso de las tarjetas no bancarias, provinciales o regionales trepa hasta un 60%.
En la actualidad, el pago mínimo promedio se ubica en las cercanías del 10% del saldo deudor que cada cliente mantiene con la entidad financiera que emitió su plástico. «No vamos a subirlo: quizás algún cliente haya percibido erróneamente que ya se lo habíamos aumentado, pero lo que puede haber sucedido es que gastó más y el 10% de ese mes fue superior a lo que figuraba en resúmenes de cuenta anteriores», dijo otro alto ejecutivo bancario.
En el período septiembre-octubre, según datos del mercado, los gastos con dinero plástico se ubicaron en un promedio de $ 6.000 millones semanales; de esa cifra $ 4.000 millones (en números redondos) corresponden a crédito y el otro tercio a pagos con débito.
Además, el incremento del 40% en relación con igual lapso de 2010 se desglosa en veinte puntos por precio y otros veinte puntos por cantidad de transacciones. No toda la suba, entonces, debe ser atribuida a la inflación real, que se acerca al 25% anual.
En lo que hace al pago en cuotas sin intereses, la gran mayoría de los bancos emisores decidió seguir sin cambios. En este rubro se mantiene la media histórica desde que se inició hace varios años: la mitad de los consumidores abona en un solo pago y la otra mitad usa las cuotas. El promedio ponderado es de cinco cuotas por transacción; los extremos están en las doce y las tres mensualidades.
Algunos banqueros confiesan que el sistema de cobro en cuotas sin interés no es precisamente rentable, pero dado que la carga es compartida con los comercios por ahora están en condiciones de mantenerlo. No es ajeno a esta decisión el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que suele comunicarse con los «número uno» de los bancos para sugerirles que no interrumpan esa vía de financiación del consumo, uno de los pilares de la política económica del Gobierno.
Desde ya, la relación entre comerciantes y bancos emisores tiene obvias altas y bajas: ayer se produjo el regreso de una entidad de primera línea a las promociones con una fuerte cadena de supermercados, de la que estaba ausente desde comienzos de año. Al menos sólo por ayer ese banco dio un 15% de descuento sobre las compras en esa cadena, que además tiene su propia tarjeta de puntaje que promete otro 15% de descuento.
Los banqueros consultados aseguran también que el «mix» de productos y servicios que se pagan con débito y crédito sigue sin modificaciones: entre un 25% y un 30% corresponde a débitos automáticos (servicios, colegios, clubes, expensas, etc.). otro 25% se gasta en los supermercados; las salidas a comer afuera se llevan entre un 8% y un 9% del gasto con medios de pago, y el resto se reparte en indumentaria, electrodomésticos y rubros que van desde ropa de cama hasta muebles. Como se ve, los televisores LCD están lejos de ser la estrella del pago con tarjeta.
Finalmente, la mora no es una preocupación hoy para los bancos: los atrasos (no abonar en tiempo y forma el pago mínimo) están en el medio por ciento, y los incobrables son prácticamente inexistentes. «La gente paga porque tiene ingresos regulares; no digo que no haya desocupación, pero entre planes oficiales y empleo en blanco o negro, hay un gran sector de la sociedad que se bancarizó y tiene dinero en el bolsillo», aventura un alto ejecutivo bancario.


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