La investigación está centrada en las decisiones adoptadas en el Consejo de Administración de la compañía el 7 de noviembre, cuando se suspendió temporalmente el proyecto de escisión de su red de telefonía fija para convertirla en una nueva compañía. En esa reunión se decidió además no distribuir dividendos, se aprobó la venta de la filial argentina y se decidieron inversiones en Italia y Brasil.
En un comunicado, Telecom Italia subrayó que "siempre ha operado con respeto a las leyes y de las normas que regulan el mercado financiero y asegura la máxima colaboración a las autoridades competentes".
El consejero delegado de Telecom Italia, Marco Patuano, compareció ante la prensa un día después de la reunión del 7 de noviembre para explicar el plan estratégico y cifró en unos u$s 1.000 millones el valor de la oferta recibida por la participación en Telecom Argentina, de la que quiere desprenderse como medida extraordinaria para aliviar el endeudamiento. En ningún momento hasta ahora, los representantes de la firma italiana dijeron que la oferta por la unidad en la Argentina fue hecha por el fondo Fintech.
La inspección también busca obtener datos sobre los procedimientos de la compañía en relación con la información confidencial, según el comunicado de Telecom Italia. La revisión estratégica de la compañía, aprobada en la última reunión de directorio, se produjo tras el acuerdo de septiembre que dio a la española Telefónica una opción para controlar gradualmente a su rival mediante la compra de las participaciones de sus tres socios italianos en la sociedad Telco.
Telco, cuyos inversores italianos son Generali, Mediobanca e Intesa Sanpaolo, es una sociedad que controla una participación del 22,4% en Telecom Italia y nombra a la mayoría del directorio. Fuentes judiciales habían dicho hace unas semanas que fiscales de Roma abrieron una investigación sobre la venta de acciones de Telco a Telefónica.
Cuestionamientos
ASATI, una asociación de pequeños inversores de Telecom Italia, criticó la venta de Telecom Argentina alegando que dañaría a los accionistas minoritarios en beneficio del principal inversor, Telefónica, que también tiene presencia en el país. El grupo también critica el bono por ser convertible en acciones con el argumento de que perjudica a los inversores minoritarios, cuyas participaciones se diluirán en tres años cuando los inversores institucionales que lo compraron lo conviertan en títulos de Telecom Italia.
ASATI, que representa menos del 1% del capital accionario de la compañía, ha pedido que se debata el acuerdo sobre la unidad argentina en la reunión de accionistas del 20 de diciembre. En esa reunión, los inversores votarán sobre una propuesta de FINDIM, dueña del 5% de la empresa, para revocar el actual directorio de Telecom Italia. FINDIM, una sociedad que pertenece a la familia del empresario italiano Marco Fossati, ha presentado su propio plan de negocios para Telecom Italia.
| Agencias Reuters y EFE |

