Justamente cuando se remataba la tabla mensual y había un mercado interno con buena predisposición, lo que alcanzó a difundirse de la Bolsa de Buenos Aires fue la magrez de un porcentual de sólo un 0,36 por ciento, sal-do de la nómina de 11 líderes mezcladas y ponderadas. Esta vez, la gran causante de todos los indicadores del Merval clásico tuvo que resultar las-tre del día. Así como tantas otras ruedas, generó una falsa imagen de «buena rueda», porteña, porque disimuló con su aumento la flojedad de las otras.
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El índice mayor quedó en los 1.275 puntos, siendo esto el mejor nivel de todo abril. Pero en rueda final, donde actuaron en alza 36 papeles, por sólo 20 en baja, el saldo de las locales dijo algo muy distinto. En el «M.AR», la resultante llegó a nada menos que el 2,7% de evolución. Un contraste mayúsculo, anverso y reverso de una misma sesión, viéndose que con solamente el 1% de baja en Tenaris -junto con Petrobras, las dos únicas- se anularon completamente los avances de otras nueve líderes. Y donde estuvo implícito un 6,4% de TECO2, más el excelente 4,7% de Siderar o el 6,3% del Banco Macro. Era una fecha de remate, como para marcar diferencias con los competidores habituales. Y en una semana donde Merval, Dow y Bovespa lograron -en cuatro ruedas- mejoras de entre un uno y un dos por ciento. Para todo lo de abril, el saldo fue de gran nivel para los mercados de riesgo. Un Dow con el 7,3%. El Merval clásico arriba del 13%. Y en la cima, el Bovespa, con más del 16%. La muy alta concentración, distorsiva al ponderar, seguirá siendo un problema para los análisis. Hasta que, alguna vez, tengamos un índice lineal y fijo.
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