Tensas Pascuas: un largo retiro de Cristina entre leyendas de miniplán

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A las 16.20, Cristina de Kirchner subió ayer al Tango 01 rumbo a Río Gallegos y dejó detrás de ella una estela de rumores. Luego de dos semanas enturbiadas por el dólar, con el "blue" a un manojo de centavos de los 9 pesos, y un superferiado de seis días por delante, la galaxia política y económica se zambulló en un festival de versiones y especulaciones bajo un título genérico y cargado de intrigas: el lanzamiento de un miniplán económico.

El minuto a minuto habilitó todo tipo de ruidos. Uno que circuló profusamente al mediodía, pero que las horas degollaron, indicaba que al atardecer el Gobierno daría a conocer una serie de medidas económicas, antes de entrar en el feriado extra large de Pascuas, que la Presidente pasará en Santa Cruz.

No ocurrió, pero la idea del miniplán, una vez nacida, se propagó hasta convertirse en una especie de verdad revelada, pero inaccesible. Un efecto contagio que se potenció con el propio contagio; el rumor de un rumor.

Apareció, en el revuelo, la teoría de habilitar dos o tres tipos de cambio -algo así como oficializar lo que existe-, otra sobre medidas fiscales y una tercera referida a un megablanqueo de capitales para inyectar liquidez y habilitar líneas de crédito.

Las hipótesis más febriles hablaron hasta de un cambio de moneda. "Un delirio", dijo un vocero K. Sería la toma final de una remake del Alfonsín del 85 y su plan Austral. Todo a lo largo de un día en que las reservas cayeron 223 millones y cerraron la semana hábil con 40.600 millones. El dólar oficial cerró en 5,13 y el blue avanzó 13 centavos hasta 8,43.

Novedades

Las novedades pasan, sin embargo, por otro lado. Una de ellas tiene que ver con la recuperación de protagonismo por parte de Amado Boudou en la mesa económica de Olivos, que tuvo como primer indicio la decisión de Cristina de Kirchner se subirlo al vicepresidente al avión que llevó a Hernán Lorenzino a Nueva York a la audiencia en la Cámara de Apelaciones por el expediente de los holdouts.

Desde entonces, Boudou ocupa una butaca en las discusiones presidenciales, que se intensificaron a partir de la corrida del dólar. El regreso del vice generó una reacción curiosa: Guillermo Moreno, que solía castigarlo, casi festejó su reaparición, quizá porque están hermanados en los chispazos contra Ricardo Echegaray, el titular de la AFIP.

En el juego de rol que se convirtió el kirchnerismo el exministro de Economía no aparece, a priori, como partidario del lanzamiento inminente de un miniplán, aunque comparte con el staff económico la preocupación.

Se atribuye, en cambio, a Echegaray la idea de avanzar con un paquete de acciones fiscales y, en particular, impulsar un megablanqueo, aunque, se admite, que en solitario esa decisión tendría efectos nulos o casi. Son movimientos circulares porque Echegaray se torea con Mercedes Marcó del Pont, la titular del BCRA, que a su vez tiene una tirria histórica con Boudou.

Con antiguos actores en el escenario, se reavivan antiguas disidencias.

Moreno, a su vez, martilla con su antigua receta de intervenir expresamente en la cotización del "blue". Suele invocar, como se invoca a los mártires, una frase de Néstor Kirchner en cuya boca pone la afirmación de que cuando la brecha entre el dólar oficial y el "blue" supera el 30%, el problema es de extrema seriedad. Ayer, la brecha cerró en casi el 61%.

Miren a Julio

La otra curiosidad se refiere a la supuesta usina desde la que se propondría un miniplán: Julio De Vido. En el mapeo K, De Vido aparece en estos tiempos tan asociado al jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina como distante de Carlos Zannini, que, a su vez, consolidó su empatía con Florencio Randazzo.

El ministro de Planificación choca con el bonaerense por la cuestión del transporte -una disputa que empezó sorda y va adquiriendo volumen y sonoridad con el paso de las semanas- y hace causa común con Abal Medina, a quien invita como principal orador en cada una de las reuniones que organiza con intendentes del interior.

Lo único que parece unificar al gabinete cristinista es el metódico ejercicio, en el que se turnan estratégicamente, de castigar a Daniel Scioli. Lorenzino sigue sin levantar el teléfono de los funcionarios de Economía bonaerense ni, mucho menos, dar una respuesta al pedido de autorización para colocar deuda. En paralelo, De Vido, Randazzo y Abal Medina objetaron, aunque con munición de distinto impacto, al gobernador. Anoticiado o perceptivo, Scioli se bajó cuatro horas antes del acto que la Presidente encabezó en Ezeiza a pesar de que el anfitrión era Eduardo Eurnekain, un viejo conocido del gobernador. "No me van a hacer pisar el palito", respondió, ambiguo, el gobernador.

Así como Cristina de Kirchner ganó un recreo con el superferiado de Pascuas, Scioli celebra la pausa en la cadena interminable de paros docentes. Más allá del reinicio de las conversaciones, el sciolismo se prepara para que el conflicto se estire, todavía, varias semanas más a pesar del optimismo que ayer le tocó vocear a la ministra de Gobierno Cristina Álvarez Rodríguez: "Somos un Gobierno abierto que busca el consenso", dijo en la mejor emulación de su jefe.

El tema educativo será, justamente, el temario del acto que el próximo miércoles, otra vez en Buenos Aires, encabezará Cristina de Kirchner en Casa Rosada, actividad que estuvo planeada para el atardecer del 5 de marzo pero que se suspendió cuando ese día, a las 16.25 de Venezuela -17.55 de la tarde en la Argentina- falleció Hugo Chávez.

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