5 de julio 2013 - 00:00

Tensión en Egipto: la Hermandad Musulmana resistirá hoy en la calle

El exjuez y nuevo presidente interino de Egipto, Adli Manzur (centro), es aplaudido por sus anteriores colegas del Tribunal Constitucional tras su jura. La comunidad internacional demanda una pronta normalización institucional.
El exjuez y nuevo presidente interino de Egipto, Adli Manzur (centro), es aplaudido por sus anteriores colegas del Tribunal Constitucional tras su jura. La comunidad internacional demanda una pronta normalización institucional.
El Cairo - Las fuerzas de seguridad de Egipto arrestaron ayer a varios miembros de la Hermandad Musulmana, que respondió con una convocatoria a sus seguidores para protestar hoy luego de la oración en las mezquitas. La medida presagia fuertes enfrentamientos entre quienes defienden la institucionalidad del derrocado presidente Mohamed Mursi y quienes respaldan el golpe de Estado.

Los principales dirigentes de la Hermandad, entre ellos el guía supremo Mohamed Badía, acusado de "incitar a matar a manifestantes", y el viceguía Rachad Bayumi, fueron detenidos por el Gobierno de facto mientras que fuentes militares indicaron que Mursi estaba retenido preventivamente, dando a entender que el exmandatario podría ser procesado. Contra el depuesto presidente pesa una orden judicial que prohíbe su salida del país.

La detención del guía, el más influyente dirigente de la Hermandad Musulmana, es la última etapa de una serie de medidas adoptadas por las autoridades desde el inicio del golpe de Estado, el miércoles, que incluyó 300 órdenes de captura de integrantes del movimiento.

Se espera que a partir del próximo lunes un juez designado por el Ministerio de Justicia interrogue a Mursi por su discurso a la nación del pasado 26 de junio, cuando denunció a varios jueces por supuestamente haber participado en fraudes electorales en la era de Hosni Mubarak. Entre los otros investigados se destacan el anterior guía espiritual de la cofradía, Moahmed Mahdi Akef, y el presidente del brazo político de este grupo, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), Saad Katatni, que ya fueron arrestados.

Esam Erian, un miembro de alto rango de la Hermandad Musulmana, sostuvo a través de la red social Facebook que las "oleadas de simpatía" hacia la agrupación aumentarán gradualmente con el tiempo y que los líderes islamistas del país fueron derrocados antes de que tuvieran la oportunidad de tener éxito. "El final del golpe de Estado llegará más rápido de lo que imaginan", agregó.

En este contexto, los islamistas egipcios denunciaron la instauración de un "Estado policial" y llamaron a manifestarse hoy contra el "golpe militar". "Rechazamos el terror del Estado policial que arrestó a figuras de la cofradía y cerró canales satelitales", indicó la Hermandad en un comunicado leído a partidarios de Mursi que se habían congregado en el distrito de Naser, en El Cairo, y estaban rodeados por vehículos militares.

Ahmed Aref, vocero del grupo, insistió en la necesidad de que las concentraciones sean pacíficas y no deriven en violencia. Condenó, además, la detención de líderes islamistas y el cierre de los medios de comunicación, prácticas que "devuelven a Egipto a la tiranía, la dictadura y la corrupción que sufrió durante las décadas del régimen de Mubarak".

La protesta está convocada para luego de las oraciones semanales y mostrará el respaldo militante que aún tiene Mursi. También pondrá a prueba el tipo de respuesta de los mandos militares que, todo indica, será violento ya que las Fuerzas Armadas respondieron a la convocatoria musulmana asegurando que garantizarán el derecho a protestar, siempre y cuando las manifestaciones no amenacen la seguridad nacional.

"La protesta pacífica y la libertad de expresión son derechos garantizados a todos y que los egipcios ganaron en su gloriosa revolución", señalaron en un comunicado, pero advirtieron: "El uso excesivo de este derecho sin razón podría llevar a algunas consecuencias negativas, como el bloqueo de rutas y la destrucción de instituciones, lo que plantea una amenaza a la paz social, el interés nacional y daña la seguridad y la economía de nuestro precioso Egipto".

Al menos 16 personas murieron y cientos resultaron heridas en enfrentamientos en las calles de Egipto el miércoles, según datos oficiales. Pero la Hermandad Musulmana cifra en 23 el número de sus seguidores muertos.

Consciente de los riesgos de una sociedad polarizada, el nuevo líder interino, impuesto por el Ejército, Adli Mansur, usó su juramentación para dirigirse al movimiento musulmán. "La Hemandad Musulmana es parte de este pueblo y está invitada a participar en la construcción de la nación, ya que nadie estará excluido, y si responde a la invitación, será bienvenida", expresó.

Pero un alto funcionario de la HM advirtió que no trabajarán con "las autoridades usurpadoras".

En tanto, Estados Unidos, que no condenó las acciones militares, instó a las autoridades egipcias a evitar la "detención arbitraria" de Mursi y de sus seguidores. Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió un rápido retorno a un Gobierno civil y dijo que la ONU respalda un Gobierno egipcio responsable que apoye las aspiraciones de la población civil. Ban habló ayer por teléfono con el canciller egipcio, Mohamed Kamel Amr, a quien le dijo estar "muy preocupado por la intervención militar en asuntos civiles y constitucionales".

El Reino Unido, por su parte, indicó que "no apoyamos las intervenciones militares en un sistema democrático, pero trabajaremos con las autoridades en Egipto", según señaló el jefe de la diplomacia británica, William Hague

Agencias Reuters, EFE y AFP; y Ámbito Financiero

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