19 de noviembre 2014 - 00:00

Tensión en Washington por un esperado decretazo de Obama

 Washington - A Barack Obama le quedan dos años de mandato y decidió prescindir del Congreso sobre dos temas muy sensibles de la política estadounidense, el clima y la inmigración, un hecho que los republicanos consideran una afrenta a la democracia.

A poco de regresar de una gira asiática, Obama se dispone a resolver -por decreto- sobre la situación de varios millones de inmigrantes indocumentados que viven y trabajan en EE.UU. desde hace años.

En relación con el clima, los objetivos anunciados en Pekín -reducción de emisiones de gases entre un 26% y un 28% de aquí a 2025- pueden ser alcanzados sin necesidad de aprobar una ley.

En lo que respecta a inmigración, luego de múltiples tentativas de reforma fracasadas, Obama decidió actuar por su cuenta. "No puedo esperar eternamente, cuando tengo el poder, al menos durante los dos próximos años, de mejorar el sistema", explicó el domingo durante una conferencia de prensa en Brisbane, Australia.

No se conocen el alcance de los decretos ni el calendario exacto; solamente existe una certeza: la decisión será tomada antes de fin de año.

Los republicanos no ocultaron su cólera. "No es así como se gobierna", se indignó el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. Tampoco para el senador John McCain, partidario de una reforma migratoria, la decisión de Obama se ajusta al funcionamiento democrático.

Al elegir la vía reglamentaria, Obama se expone a que lo que decida hoy sea derogado por quien lo reemplace en enero de 2017.

También se encontraría en contradicción con anteriores tomas de posición. Varias veces se opuso al poder discrecional del presidente.

Por ejemplo, en una entrevista con la cadena Telemundo en septiembre de 2013, trazó una línea más allá de la cual no podía ir. "Los jóvenes que crecieron en EE.UU. son estadounidenses que debemos acoger. Pero si comenzamos a ampliar eso, ello equivaldría a ignorar la ley de una manera que sería muy difícil de defender legalmente", explicó.

Sin embargo, es esa opción la que ahora considera. Según el diario The New York Times, los padres de hijos que tienen la ciudadanía estadounidense o permiso de residencia permanente podrían recibir por un período determinado documentos que les permitan trabajar legalmente y no ser deportados. Unos 5 millones de ilegales podrían beneficiarse.

Mientras esperan el enfrentamiento político que dejará huellas en el clima político de Washington, los estadounidenses se muestran divididos. Según un sondeo publicado el lunes por USA Today, el 42% de los interrogados considera que Obama debe decidir por su cuenta y ahora sobre la inmigración, el 46% estima que debería esperar a que el nuevo Congreso, controlado por los republicanos, se ocupe del tema luego de su entrada en funciones a inicios de enero.

Agencia AFP

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