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Termina cumbre sin acuerdo sobre "guerra de divisas"
«Lo más importante que puede hacer EE.UU. por la economía mundial es crecer», dijo Barack Obama, luego de tomarse la foto de rigor con el anfitrión, el presidente de Corea del Sur, Lee Myung Bak.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue uno de los últimos en llegar a la cena de trabajo que dio inicio a la cumbre, y lo hizo solo, en una imagen que puede ser metáfora de la difícil situación que enfrenta. Además de sus problemas internos después de que su partido perdió la mayoría en la Cámara de Representantes, el resto de líderes del G-20 se posicionó en contra de las propuestas del país de que los países exportadores se pongan límites para acabar con el desequilibrio entre las naciones que acumulan fuertes superávits en la balanza de cuenta corriente, como China y Alemania, y los que suman déficits, como Estados Unidos.
Después de que Brasil encabezó las protestas por la medida en América Latina porque se ve muy afectado tanto en competitividad como por la inundación de dólares que recibe, la representante más dura de la postura contra fijar límites precisos en la balanza de intercambio fue la canciller alemana, Angela Merkel. Sin embargo, tras una reunión bilateral entre Merkel y Obama en la que se juraron cooperación y tras la primera sesión de trabajo, Merkel declaró que el tema de los desequilibrios queda superado. «Podemos hablar de desequilibrios en el mundo. Pero no podemos tomar para ello la diferencia entre exportaciones e importaciones», sentenció, sino que deben tomarse en consideración otros factores. «Lo que no se puede hacer es reducir la competitividad de un país a una cifra», añadió en alusión a los pedidos norteamericanos de que se fijara un máximo de superávit o déficit en la balanza de cuenta corriente.
Obama vaticinaba ayer un amplio acuerdo para el G-20, aunque amplio también podría leerse como poco concreto, ya que detrás de bambalinas aún sigue candente el tema de los tipos de cambio. El presidente se defiende de las críticas afirmando que «lo más importante que puede hacer Estados Unidos por la economía mundial es crecer», en vista de que es el mayor mercado del mundo. «Países como Alemania se benefician de nuestro mercado abierto y de que les compremos sus productos».
Sin embargo, muchos dudan de que la medida de la Reserva Federal vaya encaminada a ello. Como el ministro brasileño Guido Mantega, que teme que el dinero barato sea usado para especular en los mercados (por ejemplo, las de los emergentes) y no en crear empleo e inversiones en Estados Unidos. Su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó incluso a pedir un cambio en el sistema financiero internacional que permita romper el monopolio del dólar como divisa de referencia de la economía mundial (ver aparte).
Mientras tanto, otro implicado, el presidente chino, Hu Jintao, rechazó las acusaciones de que su país está manipulando el yuan, y subrayó que lo mantuvo «estable, aunque avanzando hacia la reforma del mecanismo de tipo de cambio».
«China hace todo lo que puede para conducir su economía y nunca culpa a los otros por sus propios problemas», indicó Hu antes de partir a la cumbre, en un mensaje directo a Estados Unidos. Sin embargo, tras su encuentro bilateral con Obama, también rebajó tensiones y habló de la necesaria cooperación.
Sí hubo avances con respecto a la nueva regulación que permita entrar en quiebra incluso a los bancos «demasiado grandes para caer» en caso de crisis, aunque el tema no estará terminado hasta mediados de 2011, según fuentes surcoreanas.
También se espera que no haya problemas en la aprobación del acuerdo alcanzado por los ministros que prepararon la cumbre sobre la reforma del FMI, que otorga un 6% más de poder dentro de la cúpula a los países emergentes.
Agencia DPA


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