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Terror B por uno de sus mayores expertos
Los fans del género sabrán apreciar la excesiva y macabra «Planet terror», uno de los mejores films de Robert Rodriguez y un homenaje al cine de directores como Carpenter, Romero o Joe Dante.
Proof», una segunda película dirigida por Quentin Tarantino. Para el lanzamiento internacional se decidió cortar el «double feature» en dos, pero al menos manteniendo el juego con falsos trailers de películas malas, cartelitos rotos del supuesto cine de barrio pidiendo disculpas por defectos de proyección y otros chistes por el estilo.
En este sentido se disfruta el homenaje a aquella experiencia cinematografica ya olvidada del cine de barrio donde la gente pasaba horas. Además, incluye una pequeña obra maestra, el trailer del film inexistente «Machete», protagonizado por el actor dilecto de Rodríguez, Danny Trejo, matando gente a diestra y siniestra acompañado por un sacerdote ultraviolento.
Pero luego hay una sorpresa: «Planet terror» es una de las mejores películas de Rodriguez, ya que la estética del cine B de superacción de mediados de los 70 es algo que el director de «El Mariachi» maneja a la perfección, y además de ser divertido en sí mismo, también es atractivo como homenaje a películas de John Carpenter, George Romero y Joe Dante, que alimentaban los programas continuados en los tiempos previos al multiplex. Por eso, «Planet terror» es una película de estilo, algo que se nota especialmente en la fotografia y la muy destacable banda sonora, ambos rubros cubiertos por el director (también productor y guionista).
Rose McGowan es una bailarina a gogo triste desde los títulos, que luego llora en el camarín y abandona el trabajo, pidiendo un cambio drástico en su destino. Lo que ocurre inmeditamente, con un virus que convierte a la gente en mutantes desenfrenados, generado por unos villanos terribles, incluyendo a Bruce Willis, en el papel del coronel que mató a Bin Laden y encontró armas de destrucción masiva.
La violencia extrema y la locura no dan tregua nunca, con personajes maravillosos como el médico loco interpretado por Josh Brolin -justo el primero en ver los casos de mutaciones en escenas temiblemente gore en el hospital- o el militar sádico que quiere someter a sus peores aberraciones sexuales a una mujer lisiada.
El humor macabro es fuerte y muy efectivo, y los excesos son parte del mismo estilo que domina todo el film, y evidentemente todo el proyecto «Grindhouse», que aquí vemos mutilado. Obviamente, nada de esto es apto para público impresionable, y, sobre todo, con otro tipo de sentido del humor.
D.C.


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