Tiempo de descuento para el presidente Mazen

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Beirut - La crisis en Gaza ha eclipsado el complejo escenario legal que se presenta para la Autoridad Nacional Palestina (ANP) liderada por Abú Mazen (Mahmud Abás), cuyo mandato concluyó el viernes. El representante de Hamás en el Líbano, Ousama Hamdan, afirmó el miércoles en una entrevista con la cadena local OTV que a partir de ahora su movimiento no reconoce la autoridad del jefe de filas de Al Fatah, que según él «vuelve a ser un ciudadano normal». «Incluso si las condiciones no son favorables para unas elecciones, eso no significa que haya que prorrogar su mandato», añadió.
La siguiente es una pequeña guía para aclarar el barullo en torno a esta disputa de poder por una entidad, la ANP, que al fin y al cabo resulta ya casi irrelevante.
¿Cómo accedió Abú Mazen a la presidencia de la ANP? Pese a su escaso carisma, Abú Mazen fue designado por la cúpula de Al Fatah como candidato oficial del movimiento tras la muerte de Yaser Arafat en noviembre de 2004. El que fue primer ministro palestino contaba con el refrendo de EE.UU. y el apoyo tácito de Israel. Durante semanas, la nueva guardia de Al Fatah encabezada por el reo Marwan Barguti estuvo sopesando la posibilidad de que este último se presentara también a las votaciones, pero el emblemático dirigente encarcelado de por vida por Israel se retiró de la contienda tras numerosas presiones. Abú Mazen ganó los comicios del 9 de enero de 2005 con un 62,32% de los votos frente al 18% del independiente Mustafa Barguti. Hamás no concurrió a dicha votación.
¿Bajo qué argumentos pretende extender su mandato? La Constitución palestina dice claramente que el mandato presidencial dura cuatro años, pero los acólitos del jefe de las filas de Al Fatah se acogen a otra disposición que requiere que las votaciones presidenciales y legislativas coincidan en la fecha. La próxima cita parlamentaria está prevista para enero de 2010. Abú Mazen ha intentado apuntalar su permanencia en el cargo tras hacerse nombrar en noviembre de 2008 presidente del Estado palestino, una quimera, dado que dicha entidad no existe, ocupando un cargo que quedó vacante tras el fallecimiento de Arafat. Un sondeo publicado en diciembre en Ramala (Cisjordania) estimó que un 64% de los palestinos se muestra contrario a la ampliación del mandato presidencial.
¿Cuál es la postura de Hamás? Los integristas afirman que según la legislación palestina y al no haberse celebrado una nueva votación, el máximo cargo de la Autoridad Nacional Palestina debe ser ocupado por el presidente del Parlamento, Abdelaziz Do-ueik. El problema es que este militante de Hamás se encuentra detenido por Israel, por lo que los islamistas han sugerido que en su ausencia el Presidente en ejercicio podría ser quien cubra la vacante de Doueik en la cámara legislativa. Se trata de Ahmed Bahar, un miembro histórico de Hamás que reside en Gaza.
¿Tiene alguna incidencia en el conflicto la posible pugna entre Al Fatah y Hamás? Aunque esta porfía podría desembocar en dos presidentes y dos gobiernos palestinos, en realidad tal hipótesis no deja de ser un mero ejercicio teórico, ya que la administración de Hamás en Gaza ha sido devastada bajo una ofensiva feroz y la autoridad de Abú Mazen en Cisjordania es cada vez más irrelevante o impopular. En setiembre del año pasado, la Conferencia de Comercio y Desarrollo de la ONU concluyó que la ANP dispone de menos poder que un ayuntamiento de Suiza. El mediador de esa entidad, Saeb Erekat, reconoció en marzo de 2008 que la ANP se encontraba abocada al colapso si no se alcanzaba un acuerdo de paz ese año. Intelectuales como Sari Nusseibe, el rector de la Universidad de Al Quds, han pedido simplemente la disolución de lo que consideran un instrumento que sólo favorece la ocupación israelí.

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