Tiempo vuelve al Colón con concierto de Rachmaninov

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El domingo, a las 17, el Teatro Colón abrirá su Abono Verde con un concierto que tendrá como solista al pianista argentino-venezolano Sergio Tiempo, junto a la Orquesta Estable del teatro dirigida por Isaac Karabtchebsky. El programa está integrado por el Concierto para piano 3 de Rachmaninov y la Sinfonía 1 ("Titán") de Mahler. Dialogamos con Tiempo.

Periodista: Toca este concierto desde hace más de 25 años. ¿Cómo es su relación técnica, emocional y musical con esta obra?

Sergio Tiempo: La primera vez que lo toqué en público acababa de cumplir 18 años. Fue idea de mi madre [la célebre Lyl Tiempo] que lo estudiara, y se lo agradezco, porque gracias a que lo hice en ese entonces -época en la que no era tan consciente de sus dificultades- ahora me resulta una de las obras más cómodas y familiares de mi repertorio. Me siento en casa cuando la toco.

P.: ¿Encuentra elementos nuevos en obras que ha transitado mucho? En caso afirmativo, ¿cómo se logra eso?

S.T.: La relación que uno tiene con una obra es parecida a la que se tiene con un ser humano. A veces bien, a veces menos bien, se enamora, se aburre, se vuelve a enamorar, se divierte. De la misma manera, cuanto más tiempo se convive con una obra, más se la va descubriendo. Descubrir cosas nuevas en una obra implica hacerlo en uno mismo, y eso también depende del tiempo que nos dedicamos. La música es un organismo vivo, y como tal no puede ser estática; necesita ser tratada por el interprete con la misma atención a su estado presente que la que se le brinda a un ser vivo. Cada vez que preparo una obra que he tocado toda la vida la encaro como si fuera la primera vez.

P.: ¿Cómo ve su momento actual como artista?

S.T.: Ser padre me ha dado algo. Me quitó sueño, pero me dio mucho. Lo que soy y hago tiene repercusiones más importantes y duraderas y las prioridades son otras. Ser padre es conocer mis propias limitaciones. Es importante aceptarlas y no ocultarlas, porque no hay nada peor para un chico que la mentira (no la de ellos, sino la nuestra). Esto lo vivo como músico también. Me siento más cómodo con mis propias limitaciones y eso me permite concentrarme en cosas más importantes como el discurso auténtico musical y la comunicación más directa conmigo mismo, la música y el oyente.

P.: Usted nació y pasó su infancia en Caracas. ¿Qué piensa de la situación actual de Venezuela?

S.T.: Me produce muchísima tristeza y dolor la violencia que existe en mi querida Venezuela desde hace mucho tiempo ya. La situación actual es gravísima y, como ciudadano impotente del mundo, sólo espero que se pueda llegar a una solución pacífica lo más rápidamente posible. Como músico, lo único que puedo e intento hacer es brindar amor, que es una manera de debilitar a la violencia en general.

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