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Tiene más aceptación que su marido, el rey
La joven argentina, nacida el 17 de mayo de 1971, tomó laciudadanía holandesa en 2001, dos años después de conocer al príncipe y en vistas de la boda, pero conservó su religión católica. Formada en Buenos Aires durante su infancia y adolescencia en exclusivos colegios donde aprendió inglés como segundo idioma, estudió Ciencias Económicas en la Universidad Católica y luego se mudó a Nueva York, donde trabajó para el Deutsche Bank como vicepresidenta de ventas institucionales.
Hasta un año antes de su matrimonio, trabajó para la misma empresa en Bruselas, con el objetivo de estar más cerca de su futuro país mientras se realizaban los trámites parlamentarios para la boda.
Con un estilo que algunos califican de espontáneo y otros de estudiada actitud para conquistar simpatías, Máxima se integró rápidamente en su nuevo país y exhibe un buen conocimiento del idioma y la historia de Holanda, aunque durante sus años como princesa visitó regularmente la Argentina de forma privada.
Junto con su marido, y aunque su papel de reina consorte no tiene peso institucional, la argentina representará a la Casa Real en los actos oficiales y en las visitas de Estado.
Según las previsiones, seguirá dando importancia en su agenda a los temas que impulsó como Abogada Especial nombrada por la ONU para la Financiación del Desarrollo Inclusivo.


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