2 de febrero 2017 - 00:00

Tillerson, el ejecutivo prorruso, ya es el nuevo secretario de Estado

Se desconoce la postura diplomática del ex-Ceo de ExxonMobil en cuestiones sensibles como Medio Oriente, China y Venezuela.

DUDAS. La cercanía de Rex Tillerson con el presidente ruso, Vladímir Putin, fue uno de los principales cuestionamientos por parte del Senado.
DUDAS. La cercanía de Rex Tillerson con el presidente ruso, Vladímir Putin, fue uno de los principales cuestionamientos por parte del Senado.
Washington - Rex Tillerson, exjefe de ExxonMobil, fue confirmado ayer como secretario de Estado norteamericano por el Senado de Estados Unidos. Recibió 56 votos a favor y 43 en contra. Y aunque cuatro senadores demócratas votaron junto a los republicanos, su aval como jefe de la diplomacia estadounidense es una de las que más oposición tuvo en las últimas décadas.

El texano de 64 años sucedió en el puesto al demócrata John Kerry (2013-2017) bajo la sombra de un conflicto de interés por su pasado al frente de la petrolera, con negocios en decenas de países, y por su cercanía al presidente ruso, Vladímir Putin.

Las audiencias de confirmación en el Senado estuvieron marcadas sobre todo por su relación con Putin, a quien Barack Obama acusó directamente de estar detrás de los ataques cibernéticos que sufrió el Partido Demócrata durante la campaña electoral y que habrían tenido como objetivo favorecer la victoria de Donald Trump.

Rusia es "claramente un adversario hostil", dijo Tillerson a los senadores, aunque evitó arremeter directamente contra Putin, con el que en 2011 negoció un acuerdo energético que está en suspenso por las sanciones que Obama impuso en 2014 a Moscú por la anexión de Crimea. En 2013, Putin le concedió la Orden de la Amistad, una de las máximas distinciones que Rusia da a ciudadanos extranjeros.

De acuerdo con la información ofrecida por la Casa Blanca, Trump y el nuevo secretario de Estado almorzaron juntos ayer en la residencia de la Avenida Pensilvania apenas un par de horas antes de la confirmación en el Senado.

El ex-CEO de ExxonMobil carece de experiencia en el servicio público: su carrera profesional estuvo vinculada a la petrolera durante décadas y no ha tenido cargos en ejecutivos, legislativos ni ha prestado servicio militar. Pero los más de 40 años en la novena compañía del país, según Forbes, le otorgan experiencia en las relaciones diplomáticas internacionales.

Tillerson empezó a trabajar en la petrolera en los años 70. En 2004 asumió la presidencia y la dirección y en 2006 se convirtió en CEO. Ahora será el rostro de Estados Unidos ante un mundo en el que aliados históricos critican al presidente Trump por las políticas y los giros que está dando desde su llegada a la Casa Blanca, el 20 de enero, entre ellos la crisis diplomática abierta con México por el muro que quiere en la frontera común. "México es un viejo amigo y vecino de este país", dijo Tillerson.

Aunque el nuevo secretario de Estado no se expresó aún extensamente sobre cómo conducirá las relaciones exteriores, su visión es más convencional que la de Trump, al que no apoyó inicialmente en su carrera a la Casa Blanca.

Por el momento no se le conoce una toma de posición sobre Siria, Medio Oriente, el terrorismo internacional o China. También es una incógnita su actuación con Venezuela, donde en 2007 se negó a plegarse a las exigencias de Hugo Chávez y vio cómo el entonces presidente del país latinoamericano nacionalizaba activos de ExxonMobil por valor de 10.000 millones de dólares. Durante las audiencias en el Senado dijo querer buscar una "transición democrática negociada en Venezuela" en cooperación con países como Brasil y Colombia, pero también que seguirá apoyando el diálogo entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición. Sobre Cuba aseguró apoyar el embargo, pero no defendió la posibilidad de revertir la apertura de Obama.

Agencias DPA y AFP

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