La sede legislativa estuvo cerrada por media hora y los congresistas -que estaban debatiendo opciones para superar la crisis presupuestaria- se atrincheraron en sus oficinas hasta que fue descartada la motivación terrorista.
Por el contrario, se trató de una mujer -identificada por la prensa como Miriam Carey, de 34 años- que intentó traspasar una barrera de seguridad de la Casa Blanca y a raíz de ello comenzó una persecución por parte del Servicio Secreto, el cuerpo encargado de la seguridad del presidente Barack Obama, y la Policía que terminó en las inmediaciones de las rejas del Congreso, donde ocurrieron los disparos.
Un testigo afirmó que varios agentes rodearon el automóvil negro que se estrelló contra la zona de control de acceso al Capitolio. "Aparecieron por todos lados, enseñando las armas, y rodearon el vehículo", dijo.
El jefe de la Policía del Capitolio, Kim Dine, había informado que la mujer, que no estaba armada, resultó herida y fue llevada al hospital. Pero luego, fuentes policiales confirmaron que había muerto como consecuencia de los disparos que recibió.
Una niña de dos años de edad que iba en el vehículo resultó ilesa, agregó, y aseguró que los efectivos abrieron fuego desconociendo la presencia de la pequeña en el interior el auto.
Aunque no se saben los motivos que llevaron a Carey a embestir contra la seguridad de la Casa Blanca, la jefa de la Policía de Washington D.C., Cathy Lanier, dijo estar "bastante segura de que no fue un accidente".
De acuerdo con el jefe de la comisión de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes, Michael McCaul, la mujer poseía un historial de problemas mentales.
Durante la persecución, la sospechosa atropelló a un agente de policía, que está fuera de peligro.
Al momento del incidente, el Capitolio estaba repleto de legisladores, funcionarios y periodistas que cubrían el tercer día de "shutdown".
La Policía del Capitolio, declarada como personal "esencial", estaba de servicio pese a la paralización parcial de la administración federal, aunque los efectivos no están cobrando su salario.
El tiroteo se produjo tres semanas después de que 12 personas murieran en el Navy Yard de Washington en el ataque del exmarine Aaron Alexis.
| Agencias Reuters, EFE y AFP, |
y Ámbito Financiero


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