22 de mayo 2013 - 16:52

Toma impulso primer "per saltum" contra reforma judicial

El constitucionalista Andrés Gil Domínguez anticipó ayer su intención de recurrir a la Corte Suprema para plantear una queja sobre la reforma al sistema de medidas cautelares y la creación de nuevas instancias de Casación. Será un "per saltum" en paralelo a la apelación que el académico presentará en la Cámara en lo Contencioso Administrativo luego de que sus planteos fueron desestimados "in limine" en la primera instancia. Se pondrá a prueba una norma no escrita del cuarto piso de la calle Talcahuano: los ministros desconfían de estas presentaciones por lo cual es difícil que tengan éxito (puede haber excepciones).

Gil Domínguez es uno de los académicos más activos contra la reforma. Fue el primero en presentar un amparo ante el fuero contencioso, incluso antes de que se aprobaran los proyectos que el kirchnerismo despachó hacia el Congreso. Lógicamente, este pedido fue desestimado por la jueza Cecilia Gilardi Madariaga de Negre ya que los cambios no habían quedado efectivizados en el Boletín Oficial. Una táctica curiosa para un profesor de Derecho Constitucional.

Semanas atrás organizó un panel en la Facultad de Derecho para debatir la reforma. Convocó al constitucionalista Roberto Gargarella y al camarista de la Casación Penal Alejandro Slokar, quien se mostró de acuerdo con varios puntos de la reforma.

En esa ocasión expresó que el límite a las cautelares "apunta contra los derechos básicos del ciudadano, es lo que querría un Gobierno de derecha que ya no deberá arriesgar capital político para impulsarlo". Luego dijo que esta medida sería "el sueño de (Domingo) Cavallo".

Los recursos de "per saltum" tienen imagen negativa en el máximo tribunal, tendencia que quedó en evidencia en diciembre del año pasado, cuando la Corte rechazó tratar los planteos del oficialismo sobre la ley de medios en plena disputa judicial contra el Grupo Clarín. En ese entonces alegaron que esperarían la causa entera y que no analizarían aspectos parciales.

Un detalle no menor: los ministros temen que aceptar un pedido de este tipo implique un precedente que dé lugar a un aluvión de presentaciones.

Se trata de un convencimiento que podría encontrar su excepción en la reforma al Consejo de la Magistratura, especialmente por la celeridad que impone el año electoral. Esta presentación correría por cuenta de la Asociación de Magistrados Fuera de este punto; los demás aspectos de la reforma deberán realizar todo el camino procesal hacia el máximo tribunal. Así los expedientes también perderán temperatura en instancias menores.

La limitación a las medidas cautelares encuentra críticas en la Corte por el hecho de que el país ha suscripto pactos internacionales que las avalan. Aspecto que también ha mencionado la relatora de la ONU para el ámbito de los abogados, la brasileña Gabriela Knaul, quien mantuvo cruces con la Cancillería por la reforma.

En tanto las nuevas instancias de Casación no convencen porque en el máximo tribunal entienden que crearán mayores dilaciones en los trámites judiciales y no aliviarán el flujo de expedientes que llegan a la Corte a diario.

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