Tomó sopa con tenedor

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 «La mesa está servida, señores...» (imaginario mayordomo de mercados, convocando a los operadores ayer). Prestamente se acomodaron en derredor de ella los hambrientos comensales bursátiles de todo el mundo para disfrutar de una rueda como de «desquite».

Después de rodar sucesivamente a lo largo de la pasada semana, casi todos pudieron ponerse al día y devorando cuanto pudieron en una tónica que estaba marcada de antemano.

El único plato del día, tenía más de expectativas que de realidad palpable, pero con fuerte poder de seducción. El hecho de que estén dispuestos en los Estados Unidos, ambas fuerzas políticas -dijeron- para tratar de

-por lo menos- suturar el llamado «abismo fiscal».

Corrección

Así fue que el Dow se instaló rondando el 1,5 por ciento, los europeos lo corrigieron hasta conseguir marcar más del 2% de rebote. Y el Bovespa, que quedó merodeando el 1,9 por ciento.

Sin embargo, en la reunión del festín de lunes, hubo un indicador que concurrió a ver, pero, sin sentarse. El Merval, que apenas alcanzó en el final un tibio 0,53% y, peor todavía, con el de la Bolsa -general- mostrando negativo del 0,13%. Mínimo de «2.290», un máximo de «2.320» (recuperando la centena superior) que no se alcanzó apuntalar hasta el cierre, siendo de «2.295» puntos. En diferencias, también con más bajas

-28 títulos- de avances, sólo 22 plazas. Y para redondear el flaco perfil que se asumió en nuestro medio, solamente $ 25 millones de efectivo. Una fecha de jolgorio y desquite, en recintos del exterior, que aquí se vio pasar de largo y sin modificar la abulia que provenía del pasado período. Extraño comportamiento, porque ayer era mucho más fácil subirse al tren que quedar afuera. Y la Bolsa, no pudo.

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