31 de mayo 2013 - 00:00

Tours ingleses para reír de los fantasmas

London Dungeon es uno de los sitios que mezcla el terror con la comedia.
London Dungeon es uno de los sitios que mezcla el terror con la comedia.
Lejos de ser víctimas del temor, el turismo inglés ha decidido aprovechar las numerosas leyendas e historias de fantasmas que posee el archipiélago, convirtiendo a oscuros personajes como Jack el Destripador, Sweeney Todd o los espíritus que pueblan castillos en atracciones que muchas veces terminan motivando más a la risa que al susto.

El 125 aniversario que se cumple este año de los llamados "crímenes de Whitechapel", que dieron lugar a la leyenda de Jack el Destripador, sirve como la gran excusa para potenciar las anécdotas históricas y no tanto de la Inglaterra victoriana. Para ello, VisitEngland, el organismo oficial de promoción de Inglaterra, ha desplegado una campaña para dar a conocer "las historias oscuras del país y los lugares embrujados, donde el más valiente puede experimentar las presencias paranormales que allí habitan".

Uno de los platos fuertes es la posibilidad de pasar una noche en el castillo de Oxford, una antigua cárcel medieval situada en esa localidad inglesa que desde 2006, cuando fue abierta al público tras una restauración que duró una década, recibe a decenas de turistas y médiums. El tour, realizado a medianoche con una linterna y una "ouija" como único equipo, lo organiza "Hunted Hapennings" ("Fenómenos cazados"), una compañía británica que busca encontrar un espíritu y conversar con él "amigablemente", según señaló la agencia EFE.

Esta fórmula desenfadada hacia las historias trágicas de Inglaterra se extiende a la capital británica, donde una de sus atracciones turísticas más conocidas, el "London Dungeon" ("las mazmorras de Londres"), acaba de completar su renovación. Un arlequín armado con un laúd anima desde la puerta con bromas y chascarrillos a los viandantes a que pasen a las instalaciones, que han tenido una remodelación de 20 millones de libras (23,7 millones de euros) para transformar sus sótanos en un recorrido por la historia del crimen de la ciudad que abarca un milenio.

En orden cronológico, unos 18 actores representan algunas de las leyendas y acontecimientos que marcaron la ciudad, como las ejecuciones públicas ordenadas por el rey Enrique VIII -incluyendo la de su segunda esposa, Ana Bolena-, o el intento de atentado de Guy Fawkes contra el Parlamento el 5 de noviembre de 1605. Al recorrido acompañan modernos efectos para sobresaltar y hacer reír al público, que visita la barbería en la que Sweeny Todd rebanaba con su navaja el cuello de sus clientes o el famoso pub "Ten Bells", donde algunas de las víctimas de Jack el Destripador tomaron su última pinta antes de cruzarse con el asesino.

Los famosos crímenes del Destripador, que jamás fueron resueltos, cumplen este verano su 125 aniversario con una industria del turismo macabro consolidada en el londinense barrio de Whitechapel, donde el bautizado Jack el Destripador actuó entre agosto y diciembre de 1888. Allí se agolpan cada día varios tours organizados por decenas de empresas que hacen de la historia su modo de vida. La actividad turística es tan numerosa que el ayuntamiento de Londres estableció hace años que sólo los guías que portaran una medalla específica tengan el permiso para poder contar la historia a los turistas.

En estos tours Jack vuelve a cobrar vida en las calles del este de Londres, pobre y deprimido a finales del siglo XIX. Se visitan los lugares en el que las cinco víctimas oficiales del Destripador fueron encontradas y se repasan algunas de las teorías sobre el móvil de los asesinatos. Entre risas se habla del nombre de sospechosos como el barbero con conocimientos quirúrgicos suficientes para destripar a una persona o de un nieto de la mismísima reina Victoria.