16 de diciembre 2011 - 00:00

Trabajemos en pos de una demanda creciente

Julián Domínguez - Diputado nacional por la provincia de Buenos Aires (Frente para la Victoria). Exministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
Julián Domínguez - Diputado nacional por la provincia de Buenos Aires (Frente para la Victoria). Exministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
Este año ha sido clave para trabajar en el gran potencial que tenemos como país proveedor de productos con agregado de valor. La labor conjunta y la planificación fueron elementos centrales para consolidar el crecimiento productivo del sector agroalimentario logrando así una producción récord que superó las 100 millones de toneladas de granos, cifra histórica para nuestro país.

Estamos en un momento en que el mundo demanda más alimentos de los que en la actualidad se producen. Argentina ha generado una revolución en materia de siembra directa y dio muestras de que puede aumentar la producción agropecuaria y enfrentar la creciente demanda mundial de alimentos.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner convocó a los argentinos a industrializar la ruralidad para generar mayor valor agregado en origen. Y queremos producir rescatando nuestra propia historia, retomando nuestras raíces.

El desafío es crear inteligencia competitiva que sea conducida por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con la participación de otros organismos estratégicos como el Senasa, y que nos permita generar productos biológicos y abastecer al mundo. Para eso es necesario potenciar cada una de las regiones, generar políticas diferenciales, ya que el fomento a las producciones en cada lugar tiene un resultado positivo en materia de inclusión, empleo e igualdad de oportunidades.

Desde 2003 hemos venido implementando una serie de políticas tendientes a incrementar la producción sostenible. La Argentina, en la actualidad, es un país de 40 millones de habitantes que produce alimentos para 410 millones de personas. Hoy se abre un camino de crecimiento en el que la meta es multiplicar ese volumen en la próxima década, incorporando tecnología y tierra al proceso productivo.

En este contexto de continuo crecimiento de la producción, la Argentina ha lanzado una Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 con el objetivo de profundizar este modelo, con fuerte inserción en las cadenas agroalimentarias mundiales y, al mismo tiempo, promover que tal generación de valor se desarrolle no sólo globalmente sino fundamentalmente en origen, a fin de impulsar un proceso de desarrollo con equidad.

Por primera vez todos los actores que componen el sector agroalimentario nacional iniciaron un proceso de trabajo conjunto, con una meta clara: posicionar al país como potencia mundial en el campo de los agroalimentos. Con esta misma dinámica nació el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020, que actualmente contiene a más de 53 facultades de ciencias agrarias y veterinarias, incluidos referentes empresariales, productores y entidades agropecuarias, 470 escuelas aerotécnicas y organizaciones sociales.

Los colegios agropecuarios son una gran apuesta y el camino es seguir acercando a los alumnos a la producción para que la Argentina cumpla con su propio destino de grandeza.

Sabemos, además, que el rol de las economías regionales es central para asegurar una agricultura con más productores.

Por eso, entre las distintas iniciativas que forman parte de la agenda de trabajo, quiero destacar el proyecto de Ley de Tierras, que debe ser entendido dentro del contexto geopolítico mundial y regional, en el que la presencia masiva de capitales financieros especulativos de diversos orígenes puede mermar a mediano y largo plazo las capacidades resolutivas de la Argentina o, por lo menos, condicionarlas.

Nuestro proyecto limita la propiedad y posesión de las tierras rurales en manos de extranjeros siguiendo al Derecho Comparado y teniendo en cuenta los diversos proyectos sobre la materia presentados en el Honorable Congreso Nacional.

Quizás en ningún otro país la tierra signifique tanto como para los argentinos. En ella descansa la lucha de Juan Manuel de Rosas en defensa de nuestra soberanía y el fruto del esfuerzo de nuestros padres. Al mismo tiempo, la tierra es para nosotros el futuro próspero, el bienestar de nuestros hijos y la convicción política de que quien no vive para servir, no sirve para vivir. Y esta lucha inclaudicable por la soberanía nacional, por la que lucharon nuestros próceres, es la que nos afirma que es necesaria una Ley de Tierras.

Nuestra meta productiva es llegar en 2020 a las 160 millones de toneladas. El país está preparado para lograrlo.

Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner hicieron posible soñar con un país donde el futuro es lo mejor para vivir. n  

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