30 de mayo 2011 - 00:00

Trabas: crece la presión en Brasil contra la Argentina

Los ministros de Industria de la Argentina y de Brasil intentan reflotar las negociaciones para solucionar el conflicto comercial. Para ello pactaron un nuevo encuentro entre los secretarios de Industria Eduardo Bianchi y Alessandro Teixeira el próximo jueves en Brasilia.

Sin embargo, desde el Gobierno de Dilma Rousseff confirmaron que se aprestan a aplicar nuevas licencias no automáticas (LNA) para importar a otros sectores, además de los autos. Así lo dejó claro el ministro de Industria, Fernando Pimentel, que reconoció que estaban estudiando imponer nuevas LNA para proteger la industria nacional en el corto plazo. Ahora apuntan a sectores donde haya una clara amenaza para la balanza comercial, para lo cual están trabajando con los últimos datos del sector externo.

A este clima de mayor proteccionismo se suma el ánimo beligerante del empresariado brasileño que aumentó la presión sobre el Gobierno, y en varios estados sus aliados parlamentarios comenzaron a tejer maniobras para castigar a los exportadores argentinos.

Las quejas no sólo se intensifican en San Pablo, sede de la poderosa central fabril Fiesp, sino que los estados sureños también están en pie de guerra. El caso más notorio es Rio Grande do Sul, donde hoy el diputado Jerônimo Goergen comenzará a recolectar firmas para instalar una Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI) en el Mercosur. El legislador del Partido Progressista se reunió la semana pasada con los representantes de los ramas industriales, textil, muebles, calzado y también de bienes de capital y maquinaria agrícola, porque todos tienen problemas en la Argentina. También la movida incluye a otros sectores perjudicados por las asimetrías, según los brasileños, como trigo, arroz y vino. Todos estos productos son los que están retenidos en las aduanas argentinas. Por ejemplo, se quejan de que hace más de 70 días que 500.000 pares de calzados brasileños están esperando autorización para ingresar al mercado argentino. Para los empresarios brasileños, el caso del calzado es la punta del iceberg.

En San Pablo, la Fiesp también comenzó a jugar más pesado y firmó una especie de pacto social con la Central Única de Trabajadores y Fuerza Sindical, que esta semana será presentado a la presidenta Rousseff. Entre las medidas que exige el documento se destaca «incrementar el uso de instrumentos de defensa comercial, incluyendo salvaguardias y medidas compensatorias, licencias no automáticas, valuación aduanera, y antidumping». De modo que todo el arco político, empresarial y sindical está girando en una mayor defensa del mercado interno y de las exportaciones.

En tal sentido, Goergen manifestó que intenta «solucionar de una vez por todas las asimetrías verificadas en el Mercosur, que terminan perjudicando a sectores de la economía brasileña, principalmente a la gaúcha». La movida que se gestó en tierras gaúchas apunta a apoyar las negociaciones diplomáticas para que la Argentina cumpla con los acuerdos firmados.

Este grupo liderado por Goergen ya se reunió con el secretario Teixeira, quien les reconoció que no había avances en las negociaciones mantenidas en Buenos Aires. El Gobierno brasileño cuenta, además, con el apoyo parlamentario para que mantenga su posición en las negociaciones bilaterales. Esta semana seguirán trabajando con el Ministerio de Industria y reuniéndose con los sectores involucrados en la disputa comercial. «Una CPI del Mercosur puede ser un camino, aunque todavía apostamos a una solución negociada», sostuvo Goergen.

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