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Trabas: gremios oficiarán de árbitros
El secretario de Comercio estuvo con funcionarios nacionales y dirigentes agrarios alineados con el Gobierno.
Anteayer, Moreno recibió a dirigentes empresarios y sindicales de la industria para tratar de desentrañar un conflicto latente: las empresas sostienen que las trabas al ingreso de insumos congelan su actividad, por lo que advierten sobre cesantías o expulsión de personal.
Eso genera la inevitable reacción de los gremios que avisan que llevarán adelante medidas de fuerza si hay reducción de puestos de trabajo. Ese tironeo se registra en medio de la discusión paritaria en la que las cámaras y la UOM, el principal gremio del sector, no se pusieron aún de acuerdo.
Frente a eso, Moreno propuso una salida: que las compañías eleven -como hacen hasta ahora- sus pedidos para el ingreso de insumos, la secretaría los procese y haga una consulta a los gremios de la actividad sobre si el argumento empresario es válido y correcto.
Es decir: en ese caso, los sindicatos como conocedores de la cadena de producción y, además, involucrados en la elaboración de cada uno de los productos, podrán opinar a favor o en contra de la empresa para que la Secretaría de Comercio libre o no los permisos de importación.
De ese modo, serán los gremios -junto al Gobierno- los que evaluarán si los productos que cada empresa pide ingresar del exterior están disponibles en el país, hay stock o producción local suficiente, o margen para ampliar la producción existente, para cubrir la demanda de las empresas.
El proceso propuesto por el secretario de Comercio es lineal: una firma quiere ingresar productos o insumos del exterior, eleva el pedido, la secretaría consulta a los gremios y, a partir de esa respuesta, puede determinar destrabar o no el ingreso.
La mecánica deberá, de todos modos, ser pulida con el paso de los días porque se trata, por ahora, de una propuesta que contó con el visto bueno tanto de los empresarios como de los dirigentes gremiales. Lo que ocurra en el futuro es otra cuestión.
Para los sindicatos, sería la forma de garantizar los puestos de empleo existentes -o al menos que no haya una merma mayor que la que produjeron los indicios de baja de la actividad- e, incluso, la posibilidad de desarrollar a mediano plazo un programa de sustitución de importaciones que contribuya a generar más puestos de trabajo.


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